
Por: Christian Manuel Patiño Bello
El pasado 26 de agosto se publicaron en el Diario Oficial de la Federación los Lineamientos Generales para el Servicio Profesional de Carrera de las Personas Integrantes de las Instituciones de Seguridad Pública. No se trata propiamente de una reforma a una ley, sino de nuevas disposiciones que establecen bases homologadas para regular la carrera de quienes integran las instituciones de seguridad pública de los tres órdenes de gobierno.
Lo importante es que estos Lineamientos buscan ordenar prácticamente toda la vida profesional del policía: reclutamiento, ingreso, profesionalización, certificación, permanencia, promociones, reconocimientos, reingreso y terminación del servicio.
Y aquí hay algo que merece reconocerse: afortunadamente, Acapulco lleva un paso adelante. El municipio ya cuenta con un Reglamento del Servicio Profesional de Carrera Policial y con una estructura institucional encargada de esta materia. Incluso, el 25 de agosto celebró su Primera Sesión Ordinaria de la Comisión del Servicio Profesional de Carrera Policial, prácticamente un día antes de la publicación de los nuevos Lineamientos.
Esto representa una ventaja, porque Acapulco no tiene que comenzar de cero. El reto será armonizar y perfeccionar lo que ya existe para cumplir con el nuevo estándar nacional.
Guerrero también tiene avances importantes. De acuerdo con información oficial del Gobierno del Estado, durante 2025 fueron evaluados 8,409 elementos y 5,632 fueron certificados, además de que 1,723 elementos recibieron capacitación.
Estos números muestran que la profesionalización policial ya no puede considerarse un tema secundario. Sin embargo, profesionalizar no significa solamente capacitar o certificar; significa construir una verdadera carrera policial, con reglas claras para ingresar, permanecer, ascender, recibir reconocimientos y, llegado el momento, concluir dignamente el servicio.
Uno de los aspectos que particularmente llamó mi atención es el reingreso. Los nuevos Lineamientos establecen que quienes hayan causado baja por renuncia voluntaria pueden solicitar su reincorporación a la institución de origen, siempre que no hayan transcurrido más de tres años y se cumplan los requisitos correspondientes.
No significa una reinstalación automática. Pero sí abre una posibilidad que merece ser estudiada por quienes, por distintas circunstancias, decidieron dejar el servicio. Será necesario analizar qué sucederá con su grado, jerarquía, antigüedad y demás derechos de carrera.
Quienes alguna vez portamos un uniforme sabemos que una renuncia no necesariamente significa abandonar la vocación de servir. Las circunstancias cambian y ahora existe una disposición nacional que contempla expresamente una vía de reingreso para quienes se separaron voluntariamente dentro del plazo establecido.
Desde mi experiencia como abogado y como alguien que conoció desde dentro la función policial, considero que Guerrero y particularmente Acapulco tienen una oportunidad que no debemos desaprovechar: realizar una armonización jurídica de sus reglamentos de carrera y disciplina, revisar los procedimientos de promoción, permanencia, reingreso y separación, y capacitar a quienes tendrán la responsabilidad de aplicar estas nuevas disposiciones.
La seguridad pública no se construye solamente con patrullas, tecnología o más elementos.
También se construye con instituciones que sepan formar, reconocer, promover y dar certeza jurídica a quienes tienen la responsabilidad de proteger a la sociedad.
Acapulco ya tiene parte del camino recorrido. Ahora tiene la oportunidad de convertirse en referente estatal en la implementación de una verdadera carrera policial profesional.
Porque dignificar al policía también significa darle certeza sobre su carrera, reglas claras para avanzar y seguridad jurídica para ejercer una de las profesiones más exigentes y delicadas que existen: proteger a los demás.
