Testimonio de Manuel de la Cruz Paz | El Coronavirus en el mundo

El 24 de Febrero del 2020 llegaba a la ciudad de Seattle, WA para tomar unas vacaciones por aquella parte Oeste de los EEUU, aprovechando que mi centro de trabajo Deal Golf and Country Club en Deal, New Jersey, estaba cerrado por la temporada de invierno. Visité por 4 días los puntos de mayor interés de la bella ciudad de Seattle y el 28 de Febrero volé a un área de esquí en Wyoming; entre montañas y valles completamente nevados, paisajes primorosos, naturaleza al cien por ciento, se vivía una paz y tranquilidad en ese momento por aquellos lares.

Al segundo día  de haber llegado a Jackson, Wyoming, recibí una llamada alertadora de una persona que me informaba sobre la epidemia (hasta ese momento) del coronavirus COVID-19 que se había detectado en el área de Seattle, WA., ¡Sal de ahí, exclamaba en su mensaje, el coronavirus ha sido detectado en Seattle!.

A los pocos días, un vecino en Deal, New Jersey (donde vivo), me llamó por teléfono para informarme lo mismo, el brote del “bicho” en Seattle, WA., pero esta persona llego más lejos… ‘’¡Ni te atrevas a venir a mi casa, ni intentes venir, puedes estar infectado!’’, me dijo.

Tenía escasos 4 días de haber dejado Seattle, Washington, y ni ellos ni yo sabíamos lo que iba a pasar, su alarmismo me molestó por la forma de expresarlo y de prohibirme en cierta forma visitarlo; en ese momento me vi envuelto en muchas dudas y temor de lo que estaba pasando, quizá las persoEl coronavirus en el mundo Testimonio de Manuel de la Cruz Paz nas que me alertaban tenía razón, quizá podría estar infectado por el virus, me puse en contacto con mi hermano mayor, médico de profesión quien radica en Tabasco, para que me explicara y ahondara sobre los síntomas del coronavirus; después de su explicación me puse a buscar información en la red y me quedé más tranquilo; sin embargo, no sentía lo mismo con las personas a las que me iba a enfrentar a mi regreso a Deal, New Jersey.

Llegué a Deal, NJ el 7 de marzo. Al día siguiente me presenté a trabajar preparado para la reacción de mis compañeros que sabían que yo acaba de estar en Seattle, por mi parte traté no mencionar esa palabra y mis amigos no hicieron comentario alguno. No sentí aquel rechazo que había vuelto loco mi cabeza días atrás.

Soy mesero en ese Club de Golf privado en NJ y atiendo a muchas personas de un nivel económico muy alto, así que me limité a informar a los socios del Club que me preguntaban a dónde había ido en las vacaciones, que había ido a esquiar a Wyoming… (para evitar cualquier pánico).

Estuve checando mi salud a diario bajo la supervisión a distancia de mi hermano desde que estuve en Wyoming, me tomaba la temperatura, no había tos, ni irritación en la garganta y afortunadamente no presenté ningún síntoma.

El Club de Golf nos anunció el cierre de operaciones por causa ya de la declarada pandemia del COVID-19 el día 13 de Marzo 2020, unos 4 días antes de que el Gobernador Murphy de New Jersey anunciara lo mismo (Cierre de importantes empresas de servicios, etc). Desde ese día comenzó mi cuarentena…

Estuve yendo al supermercado esos primeros días, me resistía a estar encerrado así que salía casi a diario a proveer provisiones como lo hacía antes de que todo esto nos cambiara nuestra rutina. Desde ese momento ya había escacés de productos; como en muchas ciudades de varios países lo primero en agotarse fue el papel higiénico, toallas de papel, alcohol, cloro, toallas desinfectantes y hasta los “sanitizer”(gel) para manos. No podía creer que los anaqueles en todos los supermercados iban quedándose vacíos, y conforme iban transcurriendo los días, a la semana de mi cuarentena ya los Wegmans, Walmart, Costco y todos los supermercados cercanos a mi ciudad en Deal, NJ se veían espantosamente vacíos.

En la segunda semana de encierro dejé de ir al supermercado, todavía los Starbucks permanecían abiertos con poca afluencia de personas, alcance a ir un solo un día y después dieron la orden de que todos los establecimientos debían permanecer cerrados, sólo los de comida estarían abiertos con servicio único para llevar. Así estuvieron un par de semanas hasta que el Gobernador dio la orden del cierre total.

Anunciaron toque de queda voluntario, es decir la gente tenía que dejar las calles y permanecer en sus casas de las 8pm a las 5am (voluntariamente); empezamos a acatar la orden aunque no obligatoria, ya que de todas formas no había nada que hacer en las calles, todo estaba cerrado.

Yo vivo en una ciudad muy pequeña en donde la mayoría de los habitantes son judíos, las residencias son imponentes, grandes y hermosas, son las casas de muchos ‘neoyorkinos’ que cada año llegan a Deal para pasar el verano, su estancia dura poco más de cuatro meses, del 25 de Mayo al 7 de Septiembre .

Este año fue diferente, los judíos neoyorkinos se dejaron venir a Jersey Shore (la zona de playas en NJ) desde hace dos semanas. La Ciudad de Nueva York es la que se ha visto mas afectada por los contagios del coronavirus y es donde se ha concentrado la infección más importante superando todos los récords de otras grandes ciudades, los neoyorkinos salieron huyendo de la gran ciudad y vinieron a invadir Jersey Shore antes de lo naturalmente previsto y todo a causa del COVID-19

En mi decisión de acatar el toque de queda voluntario, dejé de salir a la calle y observo desde mi balcón la soledad de la misma; mi rutina cambió. Me la paso en casa mirando TV, especialmente Netflix, estoy como nunca viendo series y películas por esta plataforma; me levanto tarde, bebo café, desayuno, regreso a mi cuarto, me pongo en mi escritorio a hacer pagos por transferencia vía internet de luz, agua, gas, celular, letra y seguro del carro, renta, esos no dejan de llegar. Al mediodía prendo la TV únicamente para ver las indicaciones del Gobernador Murphy de New Jersey y el Gobernador Cuomo de Nueva York, me actualizo en lo que esta pasando en la zona y apagó la TV; alrededor de las 5 o 6 de la tarde comemos, hasta el hábito de la alimentación cambió, hacemos una sobremesa muy larga y al rededor de las 8pm tomamos café, mi rommate en su habitación yo en la mía; su hija en la sala haciendo la tarea de la escuela (por la mañana ella toma clases de 8am a 2pm vía internet), cada quien en lo suyo. Hacemos la limpieza de la casa y así transcurre nuestro día a día.

Afortunadamente cuento con el seguro de desempleo que me proporciona mi empresa y puedo estar tranquilo por ese lado para pagar mis cuentas; pero pienso en aquellos que no tienen esa posibilidad; esta pandemia está causando muchos estragos al rededor del mundo y no sabemos hasta cuando. Habrá muertes sí y muchas, habrá suicidios, saqueos (si no se controla); es un virus que nos está cambiando nuestra manera de ser.

Ayer un compañero del trabajo me llamó para que lo acompañara a hacer unas compras al super, yo tenía la intenciones de ir al super así que le dije que sí, pero al colgar el teléfono me acorde que él tenia algo de tos…, al estar él muy cerca de mi casa, me volvió a llamar y me dijo que estaba en la esquina de mi casa que ya pasaba por mi pero antes de colgar me dice: ‘’Tengo un poco de tos, no es coronavirus, pero te informo’’; con la confianza que existe entre los dos, le dije; ‘’no te ofendas, no es por molestarte, pero creo que mejor no iré contigo, es por nuestra salud en estos momentos…’’ lo tomó muy bien y mejor decidimos no vernos.

Fui solo al super después de tres semanas de encierro, lo confieso, iba con mucho miedo, pues ya en New Jersey se han registrado más de 47 mil casos y van mil 500 muertes. Los protocolos de seguridad e higiene en el super están al máximo. Los carritos son desinfectados antes de tomarlos, en los pasillos hay círculos que te indican dónde pararte para respetar la sana distancia con otra persona. En la fila para pasar a la caja igual. La cajera además de guantes trae una careta de acrílico y cubrebocas, todo para tener el menor contacto físico con el cliente.

El encierro y ver por televisión tanta información sobre el Covid-19 me estaba provocando ansiedad, así que solo se prende para distracción. El único reporte que vemos de noticias son los noticieros local y nacional por la noche, los cuales desde hace dos semanas dejaron de transmitirse desde el estudio, los conductores se encuentran en sus casas y desde ahí hacen la transmisión apoyados por la tecnología.

Para distraerme salgo a caminar un par de cuadras, llego hasta la playa (me queda a solo cuatro cuadras el Atlántico), me pongo a pintar o escribir en mi blog.

A mis vecinos del edificio ya no los visito, antes me la vivía en sus departamentos, teníamos nuestras reuniones para beber café o vino, ver programas de TV juntos e inclusive para pintar o leer en conjunto; ahora eso se acabó.

Hoy (cuando escribo esto), cumplo mi día 27 de encierro voluntario (no hay toque de queda obligatorio), pero estoy acatando las órdenes del gobierno para evitar que el virus se extienda más y podamos entre todos detener y aplanar la ‘’curva’’ (pico) de esta pandemia al quedarnos en casa, por el bien de nuestra salud y que el mundo vuelva a ser como antes.

Nuestro gerente general nos había dicho que nuestro regreso al trabajo sería hasta que las autoridades dieran luz verde, el Presidente Trump anunció que eso seria hasta el 30 de abril si bien nos va. Estas dos semanas que vienen serán criticas y las más difíciles, esperemos que Dios nos ayude a superar ésto y salgamos victoriosos todos de esta terrible pandemia que nos ha cambiado la vida.

Manuel E. De La Cruz Paz, mexicano, originario de Villahermosa, Tabasco; emigró a Estados Unidos hace 19 años, se hizo residente en 2013 y desde hace casi 9 años vive en New Jersey