Se declara pandemia de ansiedad nacional | Lic. Psicología Rebeca García Garibay*

Lic. Psicología Rebeca García Garibay*

Querida persona:

El mundo está hecho un caos, pero creo que no existe la necesidad de que te lo recuerde. Nos han mandado a nuestras casas como cuando éramos pequeños y nos regresaban de la escuela porque se avecinaba una tormenta, solo que esta vez, parece que la tormenta no tiene fin y ni siquiera se ha terminado de formar el ojo del huracán.

Al estar encerrados y jugando a las escondidas con el COVID-19, nos hemos encontrado con la existencia de una pandemia diferente, una que se origina en el fondo de nuestras mentes y sobrepasa barreras y las puertas cerradas de nuestras casas, una que nosotros los psicólogos designaríamos como un diagnóstico comórbido: la ansiedad, pero ¿qué es la ansiedad?

Te podría dar miles de significados científicos, pero creo que lo podemos resumir en unas cuantas palabras. Cuando tenemos ansiedad, nuestra mente nos bombardea con preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre las situaciones diarias que nos rodean. De igual manera, pueden surgir los conocidos ataques de pánico, que surgen como episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y terror que nos hacen sentir que no respiramos, que nuestro corazón late tan fuerte que podría salirse, que nunca pasará, que nada puede detener nuestro sentimiento de ahogo. Pero tranquilo, todo está bien.

Ahora me gustaría contarte por qué sucede esto y qué podemos hacer para controlarlo. El mayor enemigo de la ansiedad es la incertidumbre, y no cabe duda de que la situación desconocida de la pandemia genera pensamientos recurrentes hacia la amenaza: ¿qué pasará?, ¿me enfermaré?, ¿alguien que quiero sufrirá?, ¿qué está pasando afuera? ¿mi negocio sobrevivirá? La duda se apodera de nuestros pequeños y vulnerables cuerpos. Sin duda alguna nacen miedos a las posibles consecuencias de la enfermedad, y seamos honestos ¿a quién le gusta tener miedo? Y es aquí cuando llega el hermano malvado de la ansiedad: el insomnio. El insomnio puede llegar por muchas cosas: por la inactividad, por la sobrecarga de actividades, por quedarnos viendo series hasta las dos de la mañana, o por experimentar una rebelión de pensamientos que luchan por obtener el primer lugar. ¿Alguna vez les ha pasado que están acostados a punto de dormir y se acuerdan de algo que pasó hace 3 años y comienzan a pensar en todo lo que pudo haber sido diferente? Pues hacer eso es el principal pasatiempo de la ansiedad, generar pensamientos basados en el “hubiera” y en el “qué pasaría si…”, lo que resulta en una bomba de neurotransmisores que se encargan de mantenernos despiertos.

No todo está perdido, ni estamos condenados a vivir así el resto de la cuarentena. Hoy me encantaría proponerte una solución. Como buena acapulqueña, al menos una vez he estado nadando en las profundidades del mar y me he imaginado que hay tiburones y monstruos marinos inexistentes nadando debajo de mí, lo que me provoca miedo intenso y hacer que comience a nadar como loca para buscar colocar mis pies en un lugar seguro. Nuestros padres nos dicen que siempre que suceda esto, simplemente flotemos para poder pensar claramente y esperar a que la ayuda llegue. ¿Cuántas veces el estar nadando como locos solo nos cansa más y provoca que no veamos lo cerca que estamos de la orilla? Lo mismo sucede con nuestra ansiedad y nuestros pensamientos. Los pensamientos son como lentes a través de los cuales miramos nuestro mundo. Todos tenemos una tendencia a apegarnos a nuestra forma particular de interpretar nuestras experiencias y debido a la naturaleza del lenguaje humano, cuando encontramos un problema, nuestra tendencia general es descubrir cómo solucionarlo. Sin embargo, tratamos de usar esta misma mentalidad de “arreglo” cuando se trata de comprender nuestras experiencias internas. Cuando encontramos contenido doloroso dentro de nosotros mismos, queremos hacer lo que siempre hacemos: solucionarlo para que podamos deshacernos de él. La verdad del asunto es que nuestras vidas internas no son como eventos externos. Hoy te propongo hacer de la ansiedad y del miedo tus aliados. La aceptación de nuestros pensamientos, emociones y sensaciones se basa en la noción de que, por regla general, tratar de deshacerse de nuestro dolor solo lo amplifica, lo enreda más y lo transforma en algo traumático.

Como una persona ansiosa creo que algo que sin duda me ha servido es aceptar mi ansiedad, aprender a sentirla, convivir con ella y hacerla mi aliada. La ansiedad nos impulsa a actuar, nos dice que hay algo mal, que debemos hacer algo al respecto, pero ¿qué tal si actuamos no para evitar la ansiedad, sino para conocernos y desarrollar nuestras habilidades? El confinamiento se nos presenta como una oportunidad de conocernos a nosotros mismos, de explotar nuestras cualidades y de desarrollar nuestra creatividad e imaginación.

¿Qué les propongo para esto? Mantengan sus horarios de sueño, tengan una rutina, pónganse guapos para ustedes. Les prometo que verse diferentes los hace sentirse diferentes. No se sobreexpongan a noticias y consulta solamente fuentes confiables (organismos oficiales, instituciones prestigiosas) y en momentos del día establecidos (por ejemplo, al mediodía o a la tarde, y no tanto al despertar o antes de dormir). Proponte aprender algo nuevo a través de tutoriales o cursos online, hay muchos gratuitos y de calidad, intenta eso que siempre quisiste. Haz ejercicio, es hora de preparar tu cuerpo de verano. Haz una red de apoyo, expresa cómo te sientes, todas tus emociones y pensamientos son válidos, no estás solo. Diviértete, todos necesitamos promover las emociones positivas, juega con tus hijos, tus hermanos, tu familia, es hora de desempolvar el viejo rompecabezas. Y si te sientes muy nervioso, triste, ansioso o que la situación afecta alguna esfera de tu vida, busca un profesional de la salud mental.

Todo esto va a pasar, lo prometo. Recuerda que está bien no estar bien, los ansiosos tenemos el superpoder de sentir, úsalo a tu favor.

Atentamente: Psicóloga ansiosa


*Rebeca García Garibay, originaria de Acapulco. 23 años. Pasante de la facultad de Psicología Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Estudiante de intercambio entre 2017 y 2018 en Lycoming College en Williamsport, Pennsylvania. Miembro activo de voluntariados y organizaciones como Cuéntame tu Sueño, Club Amigos Teletón, Misión Maya, Mission Youth y Juventud y Familia Misionera. Asimismo, Viajó a Haití como voluntaria para ayudar a implementar un programa de educación especial en niños, niñas, y adultos con discapacidad, e hizo servicio social en el Hospital Infantil Teletón de Oncología.

En el año 2019 comenzó el proyecto de Psicóloga Ansiosa, el cual pretende desarrollar un lugar virtual para hablar sin filtros de salud mental, ansiedad, pensamientos, emociones, amor y desamor.

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