
En Acapulco ya es práctica común normalizar lo desastroso en que se ha convertido la calidad de vida. Cada día perdemos espacios, sitios, servicios… y en lugar de unirnos como sociedad, el sistema se ha encargado de reforzar todo aquello que nos divida, por lo que la falta de empatía nos hace vulnerables ante las acciones oficiales que tanto afectan a nuestra ciudad y por ende a quienes aquí vivimos.
La lluvia intensa del lunes 24 de agosto nos muestra el rostro de la impotencia y vulnerabilidad por parte de quienes aquí vivimos y la soberbia de las autoridades, que incapaces de reconocer su ineficiencia actúan como si nadie les pudiera exigir rendir cuentas.
Una gran parte de las colonias de la ciudad tuvo inundaciones a consecuencia de la falta de mantenimiento por un lado y realización de obras sin el mínimo cuidado de que estén bien hechas o terminadas, por el otro.
El mejor ejemplo es la construcción de una especie de dique en la calle Juan de la Cosa y Costera Miguel Alemán, donde históricamente hay problemas de inundaciones y que por eso se hizo esa obra, que lleva 8 meses de retraso, aún no se termina y el Ayuntamiento de Acapulco responsable de esa acción, sigue sin explicar las características técnicas de lo que ahí se está haciendo, además sin fijar fecha de terminación.
En síntesis: con cualquier lluvia se concentra agua en esa zona de la costera que provoca no solo inundaciones donde antes las había, sino que ahora afecta desde la La Diana hasta el centro comercial Costera 125, generando daños a casas, negocios de calles aledañas, las pérdidas aumentan cada vez que hay fenómenos naturales de ese tipo.
Ante tanta muestra de desorden oficial, pues lo lógico sería que la ciudadanía y sus organismos de representación ya deberían estar pidiéndole cuentas a las autoridades. La realidad es que no, que hay una gran ausencia de compromiso social.
Por eso, nos preguntamos, ¿quién será el responsable cuando haya consecuencias más graves que lamentar, en el caso del embudo que construyó el gobierno municipal en Juan de la Cosa y costera? ¿Porqué no han salido el Colegio de Ingenieros y el de Arquitectos a exigir que se haga un dictamen independiente, para determinar si debe continuar o demoler dicha obra?
¿Dónde estamos como sociedad? ¿Qué estamos esperando para poder exigir a quienes nos gobiernan que queremos vivir en paz y mejores condiciones?