
La detención de Ángel Aguirre Rivero el pasado 6 de agosto en Tepotzotlán, por presunta responsabilidad en el ocultamiento de evidencias del caso de los 43 de Ayotzinapa, no es una nota judicial más. Es un terremoto político para Guerrero, dado el grado de influencia política regional del exmandatario estatal.
Acusado por la Fiscalía General de la República de ordenar la desaparición de las videograbaciones del Palacio de Justicia de Iguala donde se registró la detención de los normalistas la noche del 26 de septiembre de 2014, el exgobernador enfrenta ahora los delitos de desaparición forzada y contra la administración de justicia. La FGR, habla de una “operación dolosa estructurada desde la cúpula del poder estatal”, sustentada en dos testigos colaboradores.
¿QUÉ IMPLICA PARA GUERRERO?
Tres efectos inmediatos:
1. Fin de una era. Aguirre gobernó Guerrero dos veces y aunque oficialmente retirado, seguía operando a través de alcaldes, diputados y empresarios de la zona Centro y Acapulco. Su detención deja huérfana a toda una generación de políticos aguirristas que hoy tendrán que refugiarse en otros grupos políticos, aunque difícilmente les den cabida en el del que está en el poder.
2. Aparentemente es oxígeno para el caso Ayotzinapa. Para Chilpancingo, Tixtla y la Normal de Ayotzinapa, es la primera señal en 12 años de que se toca a la cúpula civil. El Gobierno Federal definió su detención como resultado de “nuevas formas de investigar”. Esto puede distensar momentáneamente la conflictividad social en el estado.
3. Efecto dominó. El mensaje para la clase política local es claro: el pacto de impunidad se rompió. Exsecretarios de seguridad y exprocuradores ya están en la mira y la investigación podría escalar a exfuncionarios municipales de Iguala y Cocula.
Políticamente, la detención le da al gobierno federal una victoria moral en el caso más emblemático de violación a derechos humanos en México, y a nivel local, le quita a la oposición un operador clave rumbo a 2027, aunque se mencionaba su participación indirecta con los candidatos no candidatos de Morena en Guerrero que ahora andan en campaña anticipada
Sin embargo, el riesgo es que se quede como un golpe simbólico. Sino escala a más acciones que den un avance a la investigación se verá como justicia a medias y selectiva.
Hoy, Guerrero cierra un capítulo de 30 años de aguirrismo.