Autora: Cecilia Elizabeth Mosso Lomelí
En los jardines hondos del silencio
te busco, amor, con párpados cerrados,
y el universo gira entre mis manos
cómo un racimo azul de astros callados.
No eres un hombre: eres la llama intacta
que atraviesa la niebla y los inviernos;
eres brisa de estrellas encendida
sobre el temblor profundo de mis sueños.
En otro mundo acaso fuimos lluvia,
dos aves sostenidas por la aurora;
y aún así nuestras vidas se encontraron
cómo ríos antiguos que se nombran.
Hay un campo invisible donde existes
un valle que gravita entre luceros
allí tu voz deshoja las distancias;
y el tiempo se arrodilla sobre el césped.
Cuando los ojos cierro, tú amaneces:
más hondo, más eterno, más intenso;
y la fantasía nace de nosotros
como un árbol de fuego entre los vientos.
Porque en todos los mundos eres llama,
constelación ardiendo entre mis noches;
amor del multiverso, inmenso y puro,
única eternidad que me conoce.
