
Jorge Laurel González
Viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de miras.
-Mark Twain (Escritor estadounidense 1835 – 1910)
Durante muchos años se creyó que Acapulco podía limitarse a esperar la llegada de los turistas. La belleza de la bahía, la cercanía con la Ciudad de México y el prestigio acumulado durante décadas parecían suficientes para garantizar una afluencia constante de visitantes.
Esa época terminó.
Actualmente, los destinos turísticos compiten todos los días por la atención, el tiempo y el presupuesto de millones de viajeros. La promoción ya no puede reducirse a colocar anuncios, distribuir folletos o publicar fotografías en las redes sociales. Es necesario salir a buscar al visitante, establecer alianzas comerciales, construir paquetes atractivos y mantener una relación permanente con agencias de viajes, operadores turísticos y empresas de transportación.
Por eso resulta importante la realización de la Caravana de Promoción Turística Acapulco en la Ciudad de México 2026, celebrada el pasado 28 de julio en el Hotel Fiesta Americana Reforma.
El proyecto fue concebido para fortalecer el posicionamiento de Acapulco, incrementar su comercialización y establecer alianzas con agencias, operadores y representantes de la industria turística nacional. La Ciudad de México fue seleccionada por ser el principal mercado emisor de visitantes hacia el puerto, por su población, poder adquisitivo, conectividad terrestre y aérea y afinidad histórica con nuestro destino. El programa contempló un desayuno de trabajo, una presentación y un trade show, con la presencia prevista de más de 200 agentes de viajes y más de 40 invitados especiales.
La primera relación de participantes consideraba 49 empresas. Sin embargo, la actualización de última hora elevó la representación a 51 empresas, asociaciones y prestadores de servicios turísticos. No se trata únicamente de una cifra: es una muestra de que el sector turístico de Acapulco comprende que la recuperación y el crecimiento del destino requieren unidad, coordinación y presencia directa en los mercados más importantes del país.
La delegación estuvo integrada por una amplia representación de la hotelería acapulqueña: Park Royal, Copacabana, Holiday Inn La Isla, Fiesta Americana Villas, Ritz, Camino Real, Holiday Inn Amarea, Real Bananas, Ramada, Mundo Imperial, Amares, Hacienda María Eugenia, Krystal Beach, Emporio, Mirador, Playa Suites, Hotsson, Alba Suites, Las Brisas, Suites Jazmín, Mishol y Banyan Tree Cabo Marqués, entre otros establecimientos.
También participaron organizaciones fundamentales para la vida turística del puerto, como el Fideicomiso para la Promoción Turística de Acapulco, la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco, la Asociación de Bares, Discotecas y Restaurantes, la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes en Guerrero y representantes del sector hotelero de Taxco.
La presencia de Aeroméxico, Volaris y Mexicana, junto con ETN, Estrella de Oro, AUTOTUR y empresas de transportación turística, confirma que la conectividad debe formar parte central de cualquier estrategia de promoción. No basta con convencer al viajero de visitar Acapulco: debemos facilitarle la manera de llegar, ofrecerle tarifas competitivas y proporcionarle opciones seguras y cómodas de traslado.
Uno de los aspectos más valiosos de esta caravana fue la diversidad de la oferta presentada. Acapulco no acudió únicamente con habitaciones de hotel y playas. Participaron agencias de viajes, operadores mayoristas, empresas especializadas en congresos y convenciones, organizadores de bodas, banquetes, yates, clubes de playa, productos náuticos, festivales, promotores de footgolf y representantes de los clavadistas profesionales de La Quebrada.
La incorporación de Playa Bonfil Barrio Mágico, Bahía de Puerto Marqués, Aqua Mundo, Tonic Fest, Queer Destinations, Global Ports Holding y la Federación Mexicana de Footgolf demuestra que Acapulco cuenta con posibilidades para atender numerosos segmentos: turismo familiar, deportivo, gastronómico, de bodas, congresos, romance, naturaleza, cruceros, diversidad, entretenimiento y experiencias culturales.
Esa amplitud es una fortaleza. Acapulco no debe venderse como un producto único, sino como un conjunto de experiencias capaces de responder a distintos tipos de viajeros.
Sin embargo, también debemos señalarlo con claridad: una caravana turística no puede terminar cuando se apagan las luces del salón, se desmontan los módulos y los participantes regresan a sus lugares de origen. El verdadero trabajo comienza después.
Cada contacto realizado con un agente de viajes debe convertirse en una relación comercial. Cada conversación tiene que traducirse en paquetes, promociones, grupos, reservaciones y noches de hotel. Cada empresa participante debe dar seguimiento a los compradores con los que estableció comunicación.
La Secretaría de Turismo Municipal, FIDETUR y las organizaciones empresariales podrían integrar una base conjunta de seguimiento que permita conocer cuántos acuerdos se generaron, cuántos paquetes fueron incorporados a los sistemas de venta, qué productos despertaron mayor interés y cuántas reservaciones pueden atribuirse directamente a la caravana.
La promoción turística también necesita indicadores. No debemos medir el éxito solamente por el número de asistentes, fotografías o publicaciones realizadas. Debemos medirlo por el aumento de visitantes, el crecimiento de la ocupación hotelera, la ampliación de rutas, la venta de paquetes, el número de grupos confirmados y la derrama económica generada.
Otra tarea indispensable será diseñar paquetes integrales. El turista actual busca soluciones sencillas: transporte, hospedaje, alimentación, actividades y experiencias en una sola compra. La presencia conjunta de hoteles, aerolíneas, líneas de autobuses, agencias, restaurantes, prestadores náuticos y organizadores de eventos ofrece la oportunidad de construir esos productos.
También debemos cuidar lo que ocurre cuando el visitante llega. La promoción genera expectativas y el destino tiene la obligación de cumplirlas. Limpieza, movilidad, información turística, atención, precios razonables, calidad en los servicios y hospitalidad son elementos tan importantes como cualquier campaña publicitaria.
Acapulco posee una ventaja que pocos destinos pueden reproducir: forma parte de la memoria afectiva de millones de mexicanos. Muchas familias conservan el recuerdo de sus primeras vacaciones, su luna de miel, un viaje escolar, una reunión familiar o una celebración frente al mar.
Pero la nostalgia no es suficiente. Hay que convertir ese vínculo emocional en una nueva decisión de viaje.
La Caravana de Promoción Turística Acapulco CDMX 2026 representa un paso correcto. Reunir a 51 empresas y organizaciones alrededor de un mismo destino transmite confianza, capacidad de recuperación y voluntad de trabajar juntos.
Ahora corresponde transformar esa presencia en resultados.
Acapulco debe salir permanentemente a venderse, pero también debe estar preparado para recibir, atender y hacer regresar a quienes respondan a la invitación. La promoción abre la puerta; la calidad, la organización y la hospitalidad consiguen que el visitante vuelva.
Esa es la propuesta. Y también la solución. Recordemos que solamente Juntos, Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.
JLG