ALEJANDRO BOUCABEILLE “Sobreviviente” mexicano con Covid-19 en Austria

por Alejandro Boucabeille

Las redes sociales facilitan mucho. Sobre todo ahora, en los momentos del Coronavirus y que tenemos muchísimo más tiempo dentro de nuestras 4 paredes, me sigue sorprendiendo cómo a través de mi Smartphone me puedo conectar con gente en mi bella ciudad natal de Acapulco.

Luego de enterarse que di positivo a Covid-19 la Revista Presencia me contactó vía messenger para ver si podía compartir mi testimonio, lo que con gusto acepté, pues lo más que podemos hacer hoy en tiempos de desinformación y de “fake news”, es informar para que los ciudadanos tomen sus precauciones, y contando mi experiencia, cooperar para crear conciencia.

Cuando estaba en los peores momentos de la enfermedad y toda esta epidemia parecía que no había llegado a mi país natal, tal como lo anunciaban algunos políticos a nivel federal que decían que se encontraban en otra fase, me parecía que mucha gente no tomaba en serio el Covid-19 y por lo tanto tomaban riesgos innecesarios y peligrosos para su propia salud pero también para el “otro”.

Una de las múltiples lecciones que saqué de esta experiencia fue, que yo igual no había tomado en serio todo este fenómeno que cambio el mundo en todos sus aspectos. Que de cierta manera yo era igual. Yo había actuado de manera similar. Por lo tanto todo esto no se trataba de señalar, ¿Pues, quién soy yo para tirar la primera piedra?….

Recuerdo que en mi lugar donde trabajaba hacíamos chistes y nos reíamos del pánico que se estaba generando. Ahora la situación es diferente, a nivel micro como macro, sabemos de las tragedias que se están viviendo en muchos países alrededor del mundo. Los ejemplos con más tragedias humanas son Italia, España y EUA (sobre todo Nueva York), las nombro por el orden cronológico de los hechos. Pero también no hay que olvidar todo lo que logró cambiar en nuestro mundo social o el daño económico que ha creado y que seguirá impactando, incluso en países del llamado “primer mundo”. Afectó literalmente todas las partes, elementos y segmentos de nuestras vidas.

Nuestros abuelos ni generaciones anteriores de nuestros antepasados han vivido este tipo de hecho histórico, aunque desde hace tiempo existen estos tipos de virus, desde 1960. O tomemos el ejemplo de SARS o de Ébola. No somos ajenos a la naturaleza, somos parte de ella y siempre existirán estos tipos de “enfermedad”. No soy un especialista, pero como acaba de decir mi maestro, el filósofo Enrique Dussel, en Aristegui Noticias, este tiempo es un tiempo de reflexiones profundas, como individuo y como humanidad.

Como solían decir los antiguos Romanos: “In medias res” …a la “chamba”. Me auto entrevisto para no olvidar ningún aspecto importante de esta experiencia única para mí.

¿Dónde y cómo me pude contagiar?

Aunque soy Franco-mexicano crecí sobre todo en el bello país de Austria. Gran parte de mi vida la pase en el centro de Europa y aunque viví los últimos 3 años en América Latina (Argentina y México), regresé por diferentes motivos a Austria hace casi 6 meses. Desde Enero 2020 hasta el 16 de Marzo trabajé en un Esquí Resort en Lech, Vorarlberg, una región muy exclusiva en el estado vecino al Tirol, en Vorarlberg, Austria. Son comunidades muy turísticas y de las más reconocidas a nivel internacional, en donde en verano se practica el senderismo y todo tipo de deportes, pero es en invierno que vienen viajeros de todo el mundo para practicar deportes de invierno como esquí. Los mercados principales son Alemania, Inglaterra, los países de Escandinavia, Holanda y Bélgica. Incluso los monarcas con sus familias reales de Inglaterra u Holanda regularmente se hospedan en este pueblo.

Exactamente no sé cuándo me contagié. Todo esto lo estuve definiendo después de que me diagnosticaron Covid-19 positivo, pero casi estoy casi seguro del momento. Tenía contacto con muchos clientes, recuerdo que a finales de Febrero o principios de Marzo un señor de edad avanzada estornudó a un metro de mi, en mi dirección y me salpicó. Después de reflexionar me acorde que una voz interior me dijo: “Si es que te contagias de este virus seguramente es ahora, en este momento”.

Así que otro aprendizaje sería el poder de la mente. Finalmente decidí enfermarme, yo elegí esa voz y darle peso. Cada vez más me convenzo del poder interior que tenemos de decidir y crear nuestros pensamientos, emociones y por lo tanto acciones que tienen consecuencias. Como muchos, antes lo sabía intelectualmente, ahora lo sentí y lo sé en una manera más profunda, como de hecho también que soy mortal, que un día ya no estaré y que puede ser en cualquier momento.

Casualmente pensamos que a nosotros nunca nos tocará ese tipo de tragedias, enfermedades y parece que hasta pensamos que viviremos eternamente. No es así, igualmente tenemos fecha de caducidad. Y eso no es nada feo o malo, es natural. Y en mi caso me lleva a ser más humilde, tener mas gratitud y querer servir a los demás.

¿Qué síntomas padeciste?

Unos días antes de “caer enfermo” sentía un dolor de cabeza por ciertos momentos, y pensé que era otra cosa, estrés, necesidad de descansar, pues trabajaba 11 horas en mi trabajo, entrenaba 2 horas y el resto del tiempo libre lo usaba para avanzar en mis proyectos y así fue por más de 4 meses sin un día de descanso… hasta que fui empeorando. Ya cuando llegué a Innsbruck (Austria) donde normalmente vivo, me sentí algo cansado y al mismo tiempo contento de que avancé con mis objetivos y que ahora por la cuarentena declarada, tendría tiempo para leer, escribir y dormir.

Llegue en la noche y al día siguiente a las dos o tres hora de despertarme me sentí muy cansado, lo cual fue raro para mí. Me acosté otra vez y dormí un rato. Al despertar me dolía todo el cuerpo, no sólo la cabeza o las extremidades. Me sentía muy débil y la cabeza parecía que quería explotar. Pronto llegó la fiebre que subía y bajaba, subía y bajaba varias veces durante el día. 2 ó 3 días estuvo alta. La cosa es que también los síntomas no son igual con todas las personas y van cambiando. Después de la etapa de dolor de cabeza de unos 5-6 días (etapa 1), fiebre y dolor del cuerpo durante unos 3-4 días (etapa 2), se quedó la debilidad, dolor de todo el cuerpo, vino la tos y se me tapó la nariz por unos 5-6 días (etapa3) y para terminar con los síntomas una extrema sensibilidad al respirar, un sentimiento extraño en el pecho y dolor con cada respiración en los pulmones, eso por 3-4 días (etapa 4). Después mejoré bastante y sentía que me estaba recuperando.

Obvio que esto es un aproximado y va ligado a las emociones, pues a veces me sentía muy triste, en otros momentos agresivo y me preguntaba por qué me pasó a mí; después muy emocional y en ciertas ocasiones lloré. Necesitaba también a una persona con quién hablar y tener la presencia de alguien.

Como ya mencioné, en mi caso, los síntomas no fueron muy fuertes, aun así, nunca he sentido un dolor de cabeza como el que presenté, que lo puedo distinguir de uno de “gripa” y eso que ya he tenido de todo, hasta “fiebre tifoidea”….

¿Cómo sobrellevé la enfermedad?

Todo es relativo. Ya lo decía Einstein. Igual estar enfermo. Pues yo soy consciente de lo privilegiado que soy, por tener la vida que tengo y estar viviendo en un país que ofrece de los mejores sistemas de salud por poco dinero, no como en EUA o México, en donde muchos aspectos dependen de tu bolsillo, si tienes dinero tienes justicia, educación, seguridad y también “salud”.

Estuve en mi departamento. Un amigo me ayudaba con las compra y las dejaba en la puerta, mas tarde yo bajaba y me cocinaba algo. Como vivo solo, dormía mucho. Todo ese descanso sirvió para recuperarme más rápido. Intentaba nutrirme e hidratarme bien, aunque en los peores días se me dificultaba algo por la falta de energía y también porque parte de mis síntomas era asco a la comida, a las bebidas y a cualquier actividad.

¿Qué atención medica requerí?

A diferencia de muchos países las autoridades en Austria estaban al pendiente de todos los casos. Me llamaban diario, igualmente un médico, para saber más de mis síntomas y si tenía preguntas. Existe una línea de emergencia 1450 en el caso particular de Austria a donde podía llamar por si empeoraba mi situación. Al comienzo cuando me enfermé les llamé y me mandaron a dos médicos para realizarme el test y después los resultados. Como no tenía antecedentes ni otro tipo de enfermedad, ni diabetes, ni neumonía u otro tipo de malestar o síntoma diferente, como dificultad severa para respirar, no se me recetó nada, simplemente estar en casa y sanar. Interesante es que la policía venía todos los días a revisar si estaba en casa. Tocaban y los tenía que saludar desde la ventana con cierta distancia para no contagiarlos, ya que incluso las autoridades contaban con recur sos limitados. Una parte esencial de los policías estaban contagiados y el resto expuesto a grandes riesgos por su labor. Hay que mencionar que el sistema aquí funciona bien, la mayor parte de la gente respeta las restricciones y por lo tanto saldremos más rápido y fuertes de esta crisis.

Me siento muy agradecido con los funcionarios, médicos, policías, vecinos, amigos y familiares que estuvieron pendiente de mí. Creo que hemos creado lazos más profundos y valorado lo hermoso que es sentir y vivir esa solidaridad con el “otro”, crear esos puentes de humanidad. Creo que así se aprende este valor y pues uno de los resultados es que me tomó más “tiempo de calidad” para las personas que amo pero también para mí mismo.

¿Use algún método o remedio tradicional? ¿Cómo me cuide?

Los médicos estaban alpendiente de mí, todos los días me llamaban y me preguntaban como me sentía y los síntomas, no sólo por “preocupación paterna” sino para “proteger a sus ciudadanos” y controlar mejor las políticas públicas de salud y vencer a este virus. En comparación con amigos y conocidos que lo tuvieron, me tocaron síntomas versión “light”.

Existen diferentes factores que forman parte de la respuesta. Uno de estos es la forma que vives tu vida. Como soy joven (cumplí 36 durante mi cuarentena obligatoria), me alimento muy bien (soy vegano), me ejercito en promedio 2 horas al día (pues soy deportista de alto rendimiento, corro maratones, trails y practico CrossFit), duermo bien, me hidrato y cuido mis niveles de “estrés y ansiedad”; a parte no tengo vicios (ni drogas ni alcohol ni tabaco etc.) – con excepción de los viajes y las buenas lecturas y charlas con todo tipo de gente…..me ayudó mucho esa inversión en mi vida.

Practico algo de yoga y Meditación Vipassana – que de seguro en lo emocional y espiritual me aportó mucho. Por lo tanto, no tomé nada, más que 3-4 días Paracetamol, así podía luchar contra esos fuertes dolores de cabeza que “sufrí” sobre todo cuando padecía de fiebre. Obvio que descanse mucho (no tenía fuerza para más y eso que normalmente llevo una vida muy activa…), aunque sentía un cierto “asco” a tomar y comer, me hidrataba y comía bien, pero lo más importante para vencer estos síntomas fuertes de gripa, era el amor. El amor a uno mismo, el quererse y cuidarse. Eso me sirvió mucho. Y no sólo para sanar. También para seguir adelante con mi vida. Amor, amor, amor…” LOVE IS ALL YOU NEED” …

¿Quién me cuido?

Nadie. No, perdón, incorrecto. Yo me cuidé. Pero claro, a través de las redes sociales, teléfono, WhatsApp, mis familiares estaban muy pendientes de mi situación. Mi hermana, que es una excelente enfermera constantemente me asesoraba a la distancia, así como mi madre y mi pareja. Ese es un aspecto muy importante, la parte emocional. Aunque estaba “solo”, no sentía “soledad”, sino más bien me sentía “acompañando”, aunque estaban a miles de km de distancia y horas de diferencia en el horario. Cada día hablaba con ellos y recibía palabras de mucha energía. Les agradezco también a todos los que me seguían en mis redes, en la cuales ya que me estaba recuperando empecé a realizar videos cortos explicando la situación y mi caso, para informar a la gente. Recibí muchas palabras de amor, atención y de motivación. Se les agradece a todos.

¿Que comía?

La nutrición siempre es de tremenda importancia, sobre todo en estos momentos. Intentaba alimentarme lo mejor posible. En los momentos difíciles solo sopa, frutas y ensaladas. Antes y después todo tipo de comida vegana. Siempre natural, balanceado y fresco. Próximamente publicare un libro de mis recetas veganas y vegetarianas que no solo he preparado en mis cursos de cocina si no también durante este periodo. Tomaba mucha agua y té. Nada de refrescos o alcohol, que de por si no tomo. En pocas ocasiones jugo natural, un smothie o licuado.

¿Cuánto tiempo duro el malestar?

El malestar duro en total un poco mas de tres semanas, casi un mes. Desde los primero dolores de cabeza hasta la recuperación. Esto es relativo pues depende del caso y de la persona.

¿Me sentí al borde de la muerte?

No, pero estaba consciente que no lo debía subestimar. Pues en mi interior sabía que me recuperaría y estaría bien. Lo veía como un reto más, sobre todo mentalmente, que me haría más fuerte. En pocos momentos me deprimí y ahí fue importante mantener esa fuerza como en una carrera o un Maratón, resistir, persistir y seguir pensando positivo. Un reto, pero todo se puede.

¿Qué experiencia me dejo?

Las personas categorizan esta experiencia como negativa. Yo no lo veo así. A nivel mundial nos dará lecciones y espero que las aprendamos. A nivel personal, me ayudó a valorar la vida, a vivir la “felicidad” ahora y no mañana, a ser más humilde y a disfrutar los detalles: respirar, comer, caminar….la vida que es ahora, en este momento. Aprendí varias lecciones y me conocí más.

Muchas cosas cambiarán y serán diferentes. El resto de la “creación” seguramente debe estar feliz, bailando y gozando que la “especie más peligrosa” del mundo, está teniendo menos impacto en el “medio ambiente”, en nuestro hogar llamado “tierra”. Es interesante que nos autodenominamos “Homo Sapiens Sapiens” mientras parece que no sólo tenemos ese potencial de sabiduría, sino también una sombra larga que en muchas ocasiones la reprimimos y luchamos contra ella y que es responsable de muchas tragedias a lo largo de nuestra historia humana.

No por nada el reconocido psicólogo Carl Gustav Jung subrayaba: “A lo que te resistes persistes”. Podemos ahora observar que toda la vida del “Ego”, el dinero, la fama, los bienes raíces, el oro y las acciones que podamos acumular, no nos sirven mucho. Estamos todos en el mismo barco y no podemos comprar salud ni una vacuna para salvarnos. Y aún si fuera así, somos seres sociales que dependen del otro y si el otro no está bien, tampoco estamos ni podemos estar bien nosotros. Independientemente si eres Bill Gates o una persona con escasos recursos económicos.

Esta seria una de las grandes lecciones para la humanidad, o se reinventan o seguirán este tipo de crisis. Ahora es el momento de reinventarnos, de redefinirnos para mejorar la vida, el bienestar y la salud en este bello planeta, que es el único que tenemos y que sin salud no es igual.

Ni la joven activista sueca, Greta Thunberg, logró tanto para evitar y reducir el “cambio climático” que este virus.

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Estaremos escribiendo regularmente para esta revista.