ALEIDA ALARCÓN
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La educación piedra angular para el desarrollo humano; donde los pueblos se convierten en entidades de poder para ejercer su igualdad, su justicia y su fraternidad; llevando consigo la educación, para el mismo fin que aspira la humanidad misma, la felicidad.
Contar con un sistema de educación que priorice el desarrollo de las competencias basado en la fundamentación de los valores universales, hará del ser humano, eso, un humano libre y de pensamiento crítico.
El ser humano por naturaleza presentará bajo indistintas conductas la necesidad del amor, de identidad, así como la aceptación social porque vive en grupo, en familia, en sociedad. Ello crea la miseria de los pueblos que la educación les liberará para salir del oscuro vivir de la ignorancia y se camine hacia la luz del crecimiento y del bienestar.
Pero la misma sociedad se ha cundido de información sobre las conceptualizaciones de valores establecidos a través de los sistemas económicos mundiales, generando fenómenos donde se separan los conjuntos de naciones en sectores sociales que son etiquetados de acuerdo a su valor material, intelectual (no así de inteligencia), monetario, de herencia social. Educar, para resarcir el consumismo y desarrollo del individuo como un ente único y valioso, fomentando el humanismo a partir de la práctica de los valores universales.
Educar en valores es una asignatura detenida en nuestro país, debido a la nula continuidad de políticas públicas exitosas de los gobiernos sobre la educación en México, tergiversando la función primordial del sistema educativo: formar niñas, niños y jóvenes con un proyecto de vida que contribuya al desarrollo de su comunidad.
México urgentemente necesita una educación basada en valores, sin dejar a un lado la importancia de la formación académica procedimental y ética, para tener ciudadanas y ciudadanos con actitudes de honorabilidad y servicio a la comunidad; esto se logrará incorporando los valores universales en el proceso de enseñanza- aprendizaje de cada estudiante para complementar su desarrollo humano, pero profundizando la instrucción sobre qué son los valores universales y cómo volverlos parte del crecimiento continuo como individuos, y sobre todo que esta practica pedagógica, sea ejercida en cada materia de cada plan de estudios, no solo por ver temas que enmarquen los programas, si no para introyectar el conocimiento en cada educando.
La enseñanza deberá estudiarse desde una renovada perspectiva, para la aplicación de métodos que lleven a la reflexión de la propia práctica docente y de ser necesario, adoptar una nueva postura que permita asumir compromiso y participación para el cambio; se debe asumir un conocimiento profundo de situaciones cotidianas que dan cuenta de lo que pasa en el aula, así como explicaciones de procesos del funcionamiento de la escuela y del sistema educativo.
Con ello la función del Maestro, el profesional que se encuentra frente a grupo, tendrá la capacitación moral de ser y servir a la enseñanza, para formar futuros ciudadanos educados en valores, todo en la base universal, servir a la comunidad, para cumplir la utopía de ser un pueblo feliz y educado.

