Por Delfino Campos Solís
E s un mundo donde suceden cosas raras. La ciudad de repente es abierta en casi su mayor parte y surge entonces el caos vial. La gente se desespera pues se le hace tarde para llegar a sus trabajos o a su cita con el médico que, tal vez, también se ha retrasado por el tráfico en las calles y, por si fuera poco, la basura inunda a casi toda la población.
Y entonces surge la gran pregunta: ¿por qué precisamente casi al final de la administración municipal se ponen dizque a trabajar y, muchas veces, estando bien algunas de las calles que empiezan a destrozar? Aquí como que hay algo que no cuadra muy bien en la lógica. Sería mejor que arreglaran las colonias donde de verdad hace falta alguna obra, léase pavimentación.
Por si fuera poco, el agua, ese vital líquido, se ha escaseado en casi toda la ciudad. Y los que hacen negocio con este líquido tan importante le suben el precio a las pipas en forma estratosférica. La gente de este mundo tan raro, dice en sus charlas de la calle, con montañas de tierra y escombro, que aquí hay mano negra y que el problema va más allá de lo que se ve.
Vaya, el problema no es sólo lo que se ve sino va más allá de una política nefasta para sacar beneficio propio al terminar el período de mandato. ¿habrá manos ajenas en todo esto? Ve tú a saber mi querido lector. El asunto es que el problema ahí está con un trasfondo desconocido. Todo problema tiene un origen y una consecuencia.
Todo es causa y efecto. No sólo es lo que se ve de manera física que, obvio, también es un problema que le podríamos llamar un problema físico al que hay que darle solución inmediata. Falta lo abstracto, lo político y lo intangible que es un problema más grave porque de ahí parte todo… es el origen de todas las cosas que suceden, pues.
Un problema debe resolverse a fondo, lo ha dicho AMLO alguna vez en sus coloquios. Vamos, un ejemplo: el problema es la contaminación ambiental, pero, ¿cuál es el origen? Quien debe encargarse de evitar ese problema. Tal vez es la propia gente que habita el planeta…tal vez el problema es la falta de conciencia ambiental…la falta de conciencia de ser humano y de ser un ciudadano del mundo.
El problema, visto desde cerquita, es la pobreza nacional y la falta de servicios, pero el problema de fondo es la falta de una política social y de progreso y la falta, también, de honestidad en nuestros gobernantes y la forma de gobernar y hacer política. La falta de oportunidades es parte de un binomio que arroja como resultado la proliferación de actos delictivos.
Todo es consecuencia de…como dijera una amiga mía profesional del estudio de la conducta humana y de la medicina. En fin…todos somos parte de este…UN MUNDO RARO…salud…
