Un Debate Aquí, Un Debate Alla…

El que debate lleva su idea a propuestas concretas y defenderá su postura con la ciencia.

Aleida Alarcón

aleidaad@outlook.com

El debate es la técnica de comunicación para mostrar una conversación estructura, esta muestra el contraste de ideas y puntos de vista entre dos o más personas. Cada uno de nosotros conocimos estas técnicas en el aula, en los eventos de oratoria, y cada actividad escolar que tendremos a bien preguntar ahora: ¿Aun existen los concursos de debates en las escuelas?

Un debate entre un grupo de ciudadanos es para compartir posturas sobre ideas que deben ser sustentadas con argumentos que los compruebe la ciencia, cada materia que sirva de base para defender ese argumento que se muestra en este devenir de ideas.

Sin embargo, donde comúnmente presenciamos los debates son entre las actividades políticas, en las jornadas electorales el “primer” debate formal que organiza en ese entonces el IFE (Instituto Federal Electoral) fue entre los candidatos a presidentes de la República Ernesto Zedillo Ponce de León, Diego Fernandez de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, este acto fue el precedente para que en el caminar del tiempo cada contienda electoral presentara esta dinámica con el objetivo de mostrar las propuestas contrastadas de los candidatos que tenían la intención de dirigir el país, alguna entidad federativa o municipio de México.

El debate tiene su protocolo, sus propias reglas y sus tiempos, insisto, sirve para mostrar las tesis sobre temas determinados que ayudan a que los asistentes o audiencia tengan información para digerirla desde un enfoque distinto al del otro, para hacer ese contraste y determinar cual de esas posturas son las idóneas para dar solución a los temas presentados.

Entre las personas que son candidatos, también existen sus propias reglas, deben prepararse y utilizar la instrucción de la retórica, el conocimiento y la templanza para no dejarse mover por los instintos de “la diferencia” tambien así deben estar “preparados” para defender sus argumentos con un nivel de educación que el propio debate parezca un escenario de parlamento porque se están presentando propuestas para resolver asuntos de la vida pública.

Lo he referido en otras letras, la educación, es la piedra angular de la convivencia social, es la base de todo acto que nos lleve a compartirnos con los otros y que se estructure las conductas. En este sentido me referiré a la denigración política de la cual hemos sido testigos, ya que hoy en los debates vemos un nivel de insultos de tal forma que lastima ser partícipe de este ejercicio.

Denostarse con temas personales, con rumores que denigren la imagen de la persona para supuestamente ganarse la empatía de la audiencia haciendo ver en ridículo al contendiente de la oratoria, eso no es más que la muestra de la falta de instrucción, la inexistente educación y formación política, porque todo se ha relajado, sabemos que la sociedad esta cambiando y muchos temas han sido para mejoras, pero otros, nos van minimizando como individuos, cayendo en el ejercicio de cambiar el lenguaje y el nivel del mismo, utilizar lenguaje soez que no abona al intercambio de ideas, pero eso ya es línea de otras letras.

Hemos presenciado debates que solo se centran en menospreciar el trabajo del otro y la falta de “calidad moral” a través de rumores y esa frase que en lo particular es un insulto, “dicen”, porque en un debate se lleva argumento para defender una postura sobre los temas determinados, se participa con preparación para mostrar la capacidad primero de oratoria, después del manejo de los temas a debatir y al final que la propuesta hecha esta siendo sustentada por la ciencia.

La denigración del lenguaje en los argumentos de las y los candidatos ha mermado en la propia narrativa de sus simpatizantes, defendiendo las posturas sí, pero en la misma dinámica de esos lideres que encabezan los proyectos políticos para los puestos a elección, pensemos ahora: “si así están los líderes, ¿cómo estarán los seguidores?”

Los ciudadanos hoy observamos, escuchamos y opinamos, algunos se mueven con la efervescencia de los ánimos de la jornada electoral, otros son pasivos y se dedican a ver pasar el tiempo de esta tensa actividad, pero nos mantenemos activos a través de consumir la información que se genera, opinar y “debatir” entre la familia y los amigos y en esos círculos en los que no se insulta, no se denostó a nadie ni se le denigra por tener ideas diferentes se queda la “duda” de por quién votar…

Ese ejercicio en el pequeño circulo ya nos dejó la intención de pensar y pensar bien, y ahí mismo se realiza ese intercambio de ideas que debe elevar su nivel en lo público, porque son los que nos representarán, son los que decidirán por nuestra vida pública y son los que llevaran a un futuro a nuestro país, a nuestra Constitución y a nuestro lastimado y de bajo nivel de retórica acapulqueña.

Los ciudadanos exijamos que estos ejercicios sean de calidad, con los propósitos cumplidos y los objetivos claros para los cuales son creados, porque son mujeres y hombres que inspiran a sus seguidores y a sus simpatizantes, tener “la educación” como columna vertebral de la propuesta que representan.