ALEIDA ALARCÓN @ALEIDAAD
La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud; puede ocasionar que el cuerpo humano sude, tenga inestabilidad en la presión arterial, tensión y en algunos casos provocar palpitaciones.
Si al iniciar la pandemia el año anterior comenzamos a desarrollar este proceso de sentimientos que en conjunto se le denomina ansiedad, en esta “tercera ola” volveremos a ese estado de sensación, que nos hará retroceso mentalmente.
La palabra ansiedad, viene del latín anxietas, anxietatis, del adjetivo del mismo origen anxius; que significa angustiado, ansioso, éste relacionado con el verbo angere; que significa estrechar u oprimir.
Pero, ¿Qué es en sí la ansiedad? Se describe como un mecanismo defensivo, siendo un sistema de alerta ante situaciones consideradas como amenazas; es un sentimiento universal en la especie humana, puede ser normal, adaptativo en el cual también se considera que mejora el rendimiento y la capacidad de antelación y respuesta a algo.
La ansiedad la desarrollamos al inicio de la pandemia, la procesamos y nos hicimos consientes de ella; la analizamos empíricamente y aplicamos estrategias y recursos que aprendimos de otros, de internet o por medios de comunicación. Pero no nos detuvimos a estudiarla por si regresaría esa sensación que nos daña y nos paraliza el sistema cardiaco y respiratorio a escalas ascendentes, sólo nos dedicamos a sobrevivir en el encierro de la cuarentena y en el aislamiento social.
Aquellas personas que lograron recrear los espacios y los tiempos que no podían dispersar con actividades exteriores, tuvieron la gracia de iniciar el proceso de conocer el yo interior, dándose la oportunidad de la deconstrucción de su ser para obtener una mejor versión, esperando compartirse con el mundo y su propio universo para mejorar la calidad de vida que se tenía en mente hacer cuando volviésemos a la nueva normalidad.
Hoy nos indican desde la autoridad federal, que se oficializa la tercera ola de contagio COVID-19 que ya están preparados todos los sistemas y subsistemas de salud pública y privada para atender esta nueva fase; en la cual la consecuencia es por la apertura de actividades y publicar los famosos semáforos en color verde; antecediendo las movilizaciones y campañas electorales, fueron las temporadas vacacionales decembrinas por la presión empresarial del sector turístico, consientes del estrecho remanente financiero en el cual se optó por resolver el tema económico sin observar que en México, nunca hemos tenido en su totalidad la cultura de la protección, prevención y aislamiento para los niveles de contagios.
Las cifras son más alarmantes porque van comparándose semana a semana y comparando los números con lo que se iniciaba en el año 2020, nos dicen “no bajemos la guardia” y volvíamos a recintos de aire libre donde veíamos a cientos y miles de turistas locales en el puerto de Acapulco hacinando playas y centros comerciales, puntos de reunión nocturna y de eventos sociales deportivos.
Más de 12,116 contagios en 24 horas uno de los repuntes alarmantes que se publicaron en la CDMX; cifras que los medios de comunicación colocaron en ranquin sobre contagios, donde lamentablemente los mismos estados del inicio de pandemia también fueron medidos, Guerrero con un conteo de 1,833 casos de contagios (del 30 de junio al 13 de julio), por ello oficializar la tercera ola, será otro proceso que tendremos que vivir.
Si ejercemos la empatía (ponerse en los zapatos del otro) logramos comprender la urgencia de los hoteleros, restauranteros, servidores turísticos y cada comercio que directa o indirectamente se beneficia de la actividad del turismo que genera Acapulco, después de todo, el 70% de los recursos con el que el estado se subsidia, provienen de ese rubro.
Sin embargo, la salud mental hoy debe considerarse como prioridad por esta nueva oleada de contagios; antes de pandemia era un tema de la agenda de salud en el gobierno, pero hoy fue tema mundial por todos los trastornos que sufrimos, sufrieron, y siguen sufriendo muchos seres humanos. Poniendo a la sociedad mundial en un estado de ansiedad universal.
Estamos iniciando esta tercera ola de contagios, y la ansiedad se presenta con memoria y más fuerte; hagamos estos trazos de lo aprendido y aplicado desde la primera persona para poder ayudar a los demás, como si fuésemos en un avión que cae en picada, debo resolver primero mi oxigenación para que el de mi lado pueda ser auxiliado con mis capacidades.
Después de lo aprendido en pandemia, instituciones ya tienen considerado este tema de atención vía telefónica; para resolver asuntos ocasionados por el encierro que afectan emocionalmente, como la ansiedad; una de ellas es el alma mater, UAGro y por supuesto el call center de COVID dirigido por el gobierno federal a través de la Secretaría de Salud, tenemos los cómo atender el tema (de la ansiedad).
Pero hay otras personas que no cuentan con esas herramientas, y lo que resta es compartir el aprendizaje, mejorar y estudiarlo a detalle para poder crear una comunidad que sobrevivió al COVID en su contexto y hoy sabe cómo resguardarse.
¡De verdad!, sigamos cuidándonos, la vacuna es obligatoria y cuando las autoridades nos indiquen el cierre, hagamos orden a esas recomendaciones, pongamos de nuestra parte y sobre todo apoyemos a los que no pueden informarse, para cerrar la lectura recomiendo una miniserie en esas plataforma de películas por internet que se ven en cualquier dispositivo y razonen, no los personajes principales, que son “Infantes híbridos” (mitad humanos, mitad animales); si no, cómo subsistían los humanos y lo que hacían a los contagiados en un escenario similar pero con 10 años de pandemia de un virus que ocasionaba esos contagios mortales. Su nombre: “Sweet Tooth” (Goloso), que es como nombran al personaje principal (en español: Caramelo). La idea, dejar el mensaje de como la humanidad sobrevive al exterminio, siempre y cuando se cuiden unos a otros y tengan a bien tratarse como si fuesen uno mismo.
Así la ansiedad, es conocerla, identificarla y tratarla para que no nos maneje, ahora que iniciamos esta tercera ola de contagios COVID-19.

