DELFINO Campos Solís
La vida es una política. Todo el tiempo está la lucha por “servir” a la sociedad. La lucha por el poder, pues, me re – fiero. Ya es común los escenarios políticos en tiempos de campaña. Las fotos de los políticos en los medios impresos abrazando a un niño pobre o a un campesino con sombrero. Vaya, rollo. No puede haber mayor simulación.
Rayos, hay de todo en tiempos de propaganda política. Todo ofrecen los políticos. Todo prometen y la gente piensa “este se ve que sí va a cumplir” y pasando la efervescencia política nomás nada de lo prometido. Sólo fue campaña…sólo fue un espejismo y la historia vuelve a empezar. Sólo fue un sueño. El sueño del pueblo.
Y para acabarla de amolar empiezan a escasear los servicios públicos como el agua en la ciudad, la recolección de basura, suben los precios de los artículos de primera necesidad y del campesino de la foto ya ni se acuerdan. Todo es un juego político y una simulación. Los escenarios políticos se repiten cada cierto período de tiempo cuando se vienen las elecciones.
En este mismo espacio comentamos hace algunas semanas sobre el problema de un cerro que estaba por desplomarse sobre una escuela poniendo en peligro a los estudiantes y a los maestros. En esos días se presentaron un montón de represen – tantes de las autoridades municipales prometiendo de todo y hasta ahora nada se ha hecho. Los maestros y padres de familia aún esperan los trabajos prometidos y nada ha pasado. Aún está el compás de espera.
Todo es prometer y prometer. Vaya, así es la política. En tiempos electorales se promete de todo y después nada. El fin justifica los medios, dice por ahí una frase maquiavélica, es decir, lograr el poder por medio de lo que sea, aún a costa de engañar a la gente. La simulación en su máxima expresión. Las promesas como anzuelo para enganchar a la gente que espera un beneficio.
Y cambiando drásticamente de tema, hemos de saber que los tiempos son perfectos y me quiero referir a la ampliación del calendario escolar. Las autoridades educativas ampliaron el calendario escolar pero el tiempo dice otra cosa. Por ejemplo, viene las lluvias y se suspenden clases. Los mismos niños ya no quieren ir a la escuela. Las vacaciones ya están encima. El tiempo así lo ha marcado y con el tiempo no se juega.
La ola de calor se acrecienta. Todo indica que el verano ha llegado. Las vacaciones veraniegas han llegado. La educación no se resuelve con ampliar el calendario escolar pues los niños y los maestros necesitan relajarse. Tomarse una pausa para renovar energías. El tiempo marca los límites aunque las autoridades digan otra cosa…nos leemos en la próxima entrega…salud…
