Delfino Campos Solís
A más de medio año de que pasara el huracán devastador, Otis, Acapulco se recupera lentamente. Los estragos de Otis siguen en el estado y más aún en Acapulco. El sistema de agua potable sigue en crisis y los servicios de internet aún presentan fallas. Los precios de la canasta básica continúan en las nubes tras los apoyos del gobierno federal. También la gente había dejado de trabajar por los apoyos.
Aún quedan calles con escombros y basura. La recuperación de Acapulco aún no es el cien por ciento. Conocedores de desarrollo urbano y de la economía opinan que la recuperación del puerto durará unos cinco años. Aún quedan tiendas cerradas en el puerto. Las escuelas aún no quedan habilitadas pues los daños ocasionados por el meteoro han sido de gran magnitud.
Algunos directivos escolares manifestaron, ante quien esto escribe, que los apoyos para la reconstrucción de escuela no han sido suficientes para los daños de gran tamaño que sufrieron las escuelas. Maestros de la escuela Lázaro Cárdenas de la colonia Alta Progreso opinan que esperan que en este ciclo escolar concluyan los trabajos de reconstrucción.
Otros opinan que IGIFE se ha desentendido en este rubro y que se las han dado largas para realizar los trabajos que ya deberían estar concluidos a estas alturas del año escolar en que estamos.
En algunas escuelas, sólo les han dado seiscientos mil pesos para las techumbres, cosa que no cubre los gastos para dicho trabajo. “Tendremos que tocar puertas en otros lados para que nos ayuden con este trabajo”, dijeron algunos directivos en pláticas con quien esto escribe.
Otis, en verdad, “afectó en todos los aspectos de la vida en el estado de Guerrero”, dijo el supervisor de primarias Luis Guadalupe Casique Sánchez.” En lo académico”, continuó diciendo el mentor,” también nos retrasamos puesto que entramos a laborar hasta semanas después del inicio oficial de labores escolares,” puntualizó el académico.
Han pasado más de seis meses de aquel 24 de octubre en que la vida en Acapulco cambiara, de ser un puerto con sus atractivos turísticos se convirtiera en una ciudad donde imperaba la tristeza y la desolación. Otis, fue una dura etapa en la que la vida tomara otro rumbo. Aún quedan huellas de aquel capítulo de Acapulco donde de pronto todo cambiara.
La gente de Acapulco sigue luchando en medio de las adversidades de la vida diaria. Hombres y mujeres recorren las calles de prisa rumbo a sus trabajos y a sus escuelas. Aún queda mucho por hacer. Aún queda la fe y la esperanza para seguir adelante en medio de todo.
