Delfino Campos
La gente corre bajo el sol caliente. No hay nubes. La fila es larga. Son hombres y mujeres que han llegado hasta allí desde temprano para alcanzar algo. Algunos están allí desde antes que amanezca. Lograr el propósito es un triunfo. Un reto. Otros llevan algo para sentarse. Muchos están allí sin comer. Lograr lo que se desea es una verdadera satisfacción.
Es una verdadera aventura llegar a la meta y traer el premio. Es una alegría regresar a casa con esa caja tan deseada que contiene el premio después de una carrera y tras una madrugada cuando la oscuridad se aleja con la alborada…cuando sabe más la cama.
Algunos no alcanzan y regresan a casa decepcionados con sus compungidas caras. Con sus tristes ojos. Con sus cansados pies y con la panza vacía…pero no se dan por vencidos pues mañana será una nueva lucha, una nueva aventura y esta vez será un triunfo, seguro que lo será.
Dicen que esa caja tan soñada por muchos trae un premio extra. Por eso la gente le madruga tanto para alcanzar eso que trae esa caja de cartón. Esa caja contiene risas, alegrías y triunfo. Es una verdadera emoción abrir la caja y descubrir lo que trae adentro. Cuando eso sucede la gente se pregunta, ¿y mañana donde será? ¿qué número de cupón será? Hay que acostarse temprano para levantarse temprano. Muchos allá duermen. Vaya, es un reto, es una aventuraes…
No es el valor material sino el valor moral de llegar a la meta y traer esa caja que contiene alegrías y risas. Es una competencia entre la gente que acude todos los días antes de que salga el sol que baña de luz a los hombres del campo y de la ciudad. No es el valor en dinero sino la satisfacción de haber llegado a la meta y obtener el premio. No es sólo una caja de cartón. Esa caja trae ilusiones, risas, alegría y un premio extra para ser canjeado en las tiendas grandes.
Después de un tiempo sólo serán recuerdos. Recuerdos que contarán los viejos a los nietos. Será un cuento más en la vida del hombre que lucha cada día. Será una realidad vivida tras un viento fuerte que voló todo como si fuera de papel. Como un monstruo que trataba de entrar a las casas, ¿habrá sido un sueño? ¿acaso fue una lección? Fue un viento fuerte…muy fuerte…se llevó casas y todo lo que encontró a su paso.
Dicen que esa noche se oían gritos en el cielo mientras el viento soplaba fuerte haciendo volar los techos como si fueran de papel. Otros dicen que era un animal descomunal que volaba entre las nubes y es el que bufaba enfurecido como un toro bravo. Todo eso había pasado esa noche…la noche que el viento fuerte se había llevado todo y que también había arrancado árboles. Por todos lados se veían láminas retorcidas en los cables de luz.
Ahora allí estaba la gente madrugándole para alcanzar algo. Y unos hombres con uniforme de camuflaje repartían esas cajas, pero había que hacer largas filas bajo el sol calientísimo. Algunos se enfadan… gritan cuando alguien se mete a la fila. De pronto llegan unos carros enormes trayendo más de esas cajas que traen ODISEA Y DESPENSAS.
