Nearshoring: La inesperada transformación económica de México

Ricardo Guillén Memije

El offshoring (deslocalización productiva), se vio comprometido por la pandemia por COVID-19 debido a las fracturas en las cadenas de suministro globales; tradicionalmente utilizado por las empresas para reducir costos trasladando sus operaciones a países con mano de obra más económica, ha sido objeto de críticas debido a dilemas éticos y costos logísticos.

En un escenario empresarial cada vez más competitivo, la búsqueda constante de eficiencia y rentabilidad ha llevado a la evolución de modelos de operación. Las empresas han reconocido la importancia de la proximidad geográfica y la necesidad de una mayor agilidad en la respuesta a los cambios del mercado. La imposibilidad de mover mercancías con la misma facilidad llevó a un replanteamiento de la estrategia empresarial, dando lugar al auge del nearshoring (ubicación comercial cercana).

En este contexto, el fenómeno del nearshoring emerge como una estrategia innovadora que redefine la relación entre las empresas y sus mercados, aprovechando las ventajas de la proximidad geográfica y cultural. Este enfoque ofrece ventajas sustanciales, incluida una reducción de costos del 20 al 30% y una mayor seguridad en la cadena logística.

Los sectores clave impulsados por el nearshoring incluyen la industria automotriz, de autopartes, la electromecánica, la manufactura aeroespacial y tecnológica, servicios de tecnologías de la información, atención médica y más.

México se ha consolidado como un destino privilegiado para el nearshoring, aprovechando su cercanía geográfica con Estados Unidos y Canadá, los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), una fuerza laboral calificada y ahorro de tiempo en las operaciones externalizadas. Este escenario ha llevado a un aumento significativo de la inversión extranjera directa, con proyecciones que sugieren un impacto positivo en la economía mexicana. Presentándose además la gran oportunidad para mejorar las prácticas medioambientales, sociales y de gobernanza.

El crecimiento económico impulsado por el nearshoring en México es innegable, con proyecciones que sugieren un aumento anual del 3.7%, cifra que no se ha visto desde los días del “milagro mexicano” que tuvo lugar entre 1954 y 1970. Esta tendencia se atribuye a diversos factores, entre ellos, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el conflicto entre Rusia y Ucrania, y el aumento del costo de la mano de obra en Asia. Estos eventos geopolíticos han posicionado a México como un destino estratégico para las empresas que buscan diversificar sus operaciones y mitigar riesgos.

La próxima instalación de la gigafábrica de Tesla en Monterrey es solo la punta del iceberg. Anuncios gubernamentales indican una ola de inversiones estadounidenses previstas para los próximos años, especialmente en el sector manufacturero. Estas inversiones prometen no solo una inyección económica, sino también la creación de empleos, con estimaciones que sugieren la posibilidad de generar hasta 1.17 millones de nuevos puestos de trabajo en los próximos cinco años.

Sin embargo, este crecimiento no está exento de desafíos. Las empresas que consideran el nearshoring en México deben enfrentarse a la necesidad de realizar inversiones significativas en tecnología, capacitación de la fuerza laboral y cumplimiento de estándares de calidad e innovación. Asimismo, la competencia por el talento humano en un mercado laboral más amplio y diverso exige ofrecer salarios y prestaciones competitivas.

Además, el proceso de establecer operaciones en México implica desafíos adicionales, como el alto costo de implantación inicial, que incluye la adquisición de terrenos, construcción de instalaciones y contratación de personal. Las barreras del lenguaje y las diferencias culturales también pueden afectar la comunicación y la productividad de los equipos de trabajo, lo que requiere un enfoque estratégico para superar estos obstáculos.

A pesar de graduarse más de 110,000 técnicos e ingenieros cada año, la demanda de especialistas en industrias emergentes podría superar esta cifra. La necesidad de formar profesionales en sectores tecnológicamente intensivos requiere una estrecha colaboración entre la academia y las empresas para garantizar una capacitación relevante y actualizada. Por lo que las universidades también enfrentarán desafíos para satisfacer la demanda de una fuerza laboral altamente especializada.

Así mismo los gobiernos enfrentarán la tarea de implementar políticas públicas que fomenten un entorno favorable para el crecimiento económico y la retención de talento. Es crucial diseñar estrategias que equilibren la inversión por nearshoring en diferentes regiones, mitigando así la posibilidad de desequilibrios y migraciones internas. Esto implica abordar disparidades educativas y de productividad, asegurando que todas las regiones puedan beneficiarse de manera equitativa del auge del nearshoring.

A pesar de estos desafíos, el futuro es prometedor; con una planificación adecuada y una gestión eficiente, las empresas pueden aprovechar al máximo las ventajas competitivas que ofrece el país; abordando los desafíos de manera proactiva, centrándose en el desarrollo de una fuerza laboral capacitada, descentralizando el crecimiento y creando oportunidades en diversas regiones del país, México puede convertirse en un líder regional en el panorama económico global.