
Gustavo Torres Blanco
Ante la discusión mediática y la polarización del caso Chihuahua surgen de manera espontánea las siguientes preguntas: ¿Hay similitudes entre el desafuero de López Obrador y el caso de Maru Campos? ¿Qué escenarios se deben esperar con la “persecución” a Maru Campos y la” protección” a Rocha Moya?
Indudablemente existen algunas similitudes políticas entre el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y el caso de Maru Campos, pero también hay diferencias jurídicas y de contexto muy importantes.
Entre las principales similitudes podría señalar;
· Narrativa de persecución política. En ambos casos, los señalados argumentan que las instituciones de justicia están siendo utilizadas para debilitarlos políticamente. En 2005, López Obrador sostuvo que el desafuero buscaba impedir su candidatura presidencial. Maru Campos afirma que las investigaciones y presiones federales buscan golpear a la oposición rumbo a 2027.
Polarización política. Ambos casos se convierten rápidamente en una disputa entre oficialismo y oposición, más allá del expediente jurídico. El debate público deja de centrarse únicamente en la legalidad y pasa a ser una lucha por legitimidad política.
Uso del aparato institucional como arena política. En el desafuero de AMLO participaron Cámara de Diputados, PGR y Poder Judicial. En el caso de Maru Campos aparecen la FGR, el Senado, congresos locales, la dirigencia nacional del partido en el gobierno y el debate sobre cooperación con agencias estadounidenses.
Sin embargo, también hay diferencias de fondo que vale la pena destacar:
El caso de López Obrador giraba alrededor de un desacato administrativo relativamente menor (El Encino), mientras que el caso de Maru Campos involucra presuntas violaciones a soberanía nacional y cooperación irregular con agencias estadounidenses en operativos contra el narcotráfico.
El desafuero de AMLO ocurrió cuando él era el principal líder opositor y candidato presidencial prácticamente inevitable. Maru Campos es una gobernadora estatal con peso regional, pero no con el mismo nivel de centralidad nacional.
En el caso de Rubén Rocha Moya, las acusaciones provienen además de autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico y delitos presuntamente cometidos en agravio al pueblo de ese país, lo que añade una dimensión internacional mucho más delicada.
Sobre la percepción de “persecución” a Maru Campos y “protección” a Rocha Moya, el tema central es el contraste político y mediático: Morena y el gobierno federal sostienen que ambos casos están siendo investigados conforme a derecho y que nadie está imputado formalmente todavía. Por otra parte, la oposición argumenta que existe un doble rasero: mayor presión institucional contra una gobernadora panista y mayor cautela frente a un gobernador ligado a Morena.
Aquí se pueden vislumbrar algunos escenarios posibles:
1. Escenario de contención política, en mi opinión el más probable en el corto plazo.
La FGR mantiene abiertas ambas investigaciones, pero evita judicializar rápidamente cualquiera de los dos casos. Se privilegia el desgaste político gradual antes que un choque frontal institucional. Esto permitiría al gobierno federal evitar acusaciones de autoritarismo o encubrimiento simultáneamente.
2. Escenario de judicialización selectiva, privilegiando la posición ideológica.
Si el gobierno percibe costos políticos manejables, podría avanzar más agresivamente contra Maru Campos, especialmente si Morena busca ganar Chihuahua en 2027. Esto alimentaría la narrativa de persecución política y podría fortalecer electoralmente a la oposición, igual que el desafuero fortaleció a López Obrador en 2005.
Paradójicamente, el antecedente histórico muestra que una ofensiva judicial percibida como excesiva puede victimizar al acusado y hacerlo crecer políticamente, como parece que ya está sucediendo.
3. Escenario de presión internacional sobre Rocha Moya. este es el escenario más delicado para el gobierno federal.
Estados Unidos endurece su postura y presenta más pruebas o nuevas acusaciones, contra los personajes requeridos o contra otras figuras representativas del oficialismo, como efecto, el margen político para proteger a Rocha Moya se reduciría drásticamente. Morena ya empezó a tomar distancia parcial del caso, lo que sugiere preocupación interna.
Aquí puede repetirse parcialmente algo parecido al Proceso 8,000 de Colombia: no necesariamente un rompimiento formal con Washington, pero sí un deterioro de confianza política y presión diplomática constante.
4. Escenario de negociación política
En México muchas crisis de alto nivel terminan administrándose políticamente más que resolviéndose judicialmente. Puede haber acuerdos tácitos para bajar tensiones, evitar desafueros espectaculares y mantener ambos casos en investigaciones prolongadas.
En términos políticos, el mayor riesgo para el gobierno federal no es Maru Campos, sino que el caso Rocha Moya se convierta en símbolo internacional de presunta tolerancia del poder político hacia redes criminales. Por eso Morena parece estar transitando gradualmente de la defensa abierta al distanciamiento prudente. Sin embargo, la presión parece aumentar al aparecer ahora en ese escenario la filtración del retiro de visas a los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal.
Aún hay mucha historia por escribir.
