LA VIOLENCIA QUE NO SE VE PARA TODOS, UN CAMINO A LO INHUMANO

Aleida Alarcón

aleidaad@outlook.com

 

Nuevamente en el ojo del huracán, y no me refiero a los fenómenos meteorológicos de los cuales temporada tras temporada somos afectados en distintos niveles.  La violencia nos coloca en el centro del ranking; ahora a cargo de la embajada de Estados Unidos, ya que nos ponen como estado de Guerrero, en “alerta para viajeros” por el nivel de criminalidad que tenemos en la entidad.

La embajada americana emitió una alerta para “no viajar” a los siguientes estados de la republica mexicana: Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas; muestran el semáforo del país y estas seis entidades definitivamente el turismo extranjero tiene como sugerencia y/o prohibido visitar para estancias vacacionistas, y es grave, porque la violencia nuevamente repunta y sigue subiendo.

Pero más allá de hablar de la estrategia nacional de seguridad y de las políticas replicadas en los estados del país; es también poner atención en la conducta humana, videos, imágenes y una serie de eventos que nos muestran el nivel de violencia que se vive entre la sociedad, como ciudadanía.  La intolerancia impera entre la convivencia comunitaria, la frustración individual se manifiesta en violencia hacia los otros, mujeres víctimas de violencia hasta perder la vida, adultos mayores en el abandono y maltratados física y económicamente, donde nietos o hijos abusan de sus pensiones y viviendas; niñas y niños violentados a tal manera que algunos pequeños pierden la vida.  Estamos perdiendo el sentido humano.

En muchas personas se ha perdido la capacidad de refrenar el impulso emocional, identificar los sentimientos de la otra persona, vaya, el desarrollo de la inteligencia emocional.

Un buen número se perdieron en la intolerancia, la polaridad, el divisionismo, el individualismo, el sentido de comunidad que ayuda para ser capaces de manejar de manera fluida las relaciones que tiene con sus seres íntimos, la familia, que es desde donde ejercitamos la empatía, los valores, y la calidad de seres “humanos” que pertenecen a una sociedad.

Es inhumano ver como una mujer toma a patadas a un bebé de meses puesto en el suelo por su intolerancia y frustración, es inhumano que un adulto mayor regrese con un arma para quitar la vida a una empleada de tienda de alimentos por tener una diferencia y discutir, la frustración de ese individuo le nubló el juicio y le orilló a arrebatar la vida de otro ser humano, pareja que tortura y quita vida a un perro por introducirse en un condominio ajeno al suyo.  Y un sinfín de noticas, que nos presenten todos los medios mostrándonos el cómo estamos como sociedad.

Que tipo de convivencia general estamos teniendo, esta violencia también debe ser atendida, y no tan solo a través de las instituciones, esto, es asunto de la ciudadanía misma, no perdamos el rumbo, no dejemos que nuestros jóvenes y la infancia sigan en esta rueda de aprendizaje de violencia.

Retomemos el uso de la conciencia, con los principios naturales: “si actúo por el bien común, se presenta mi bien individual” tenemos que retomar la comunicación asertiva entre nosotros mismo, pero partiendo de que tipo de comunicación tengo conmigo mismo, así trataré a los otros.

Es grave que la violencia en el país, solo se enfoque a gran escala sobre la criminalidad, eso es asunto del estado, pero la violencia social, entre nuestros iguales esta a cargo de nosotros mismo, construyamos nuevamente esa ciudadanía, reforcemos los círculos de agrupación para establecer el bien común, para obtener un bien social que nos ayudara a vivir mejor desde nuestro espacios hasta permear en toda nuestra ciudad, Acapulco tiene que retomar sus valores y su belleza social, lo tenemos en la sangre, somos costeños, somos sureños, somos excelentes anfitriones.