La Marca Barcelona | Crónicas del Acapulco Actual

Rolando Aguilar

 

Acapulco en el año 1500 era una pequeña aldea de pescadores poco conocida, hasta que un grupo de intrépidos marinos busco la manera de ir hasta Asia y después regresar sanos y salvos con especias (de las que se usan para cocinar), telas de seda y trastes de porcelana, “La Nao de China” o “El Galeón de Manila” fue una de las rutas comerciales más importantes del mundo y una de las que más duró y proyectó a Acapulco ante el mundo.

 

Fue en el año 1565 cuando Andrés Urdaneta descubrió unas corrientes marítimas que hicieron que ese viaje de Manila a Acapulco fuera posible en cierta época del año con una duración aproximada a los 3 meses. La ruta  era Manila-Acapulco-Veracruz-Sevilla o Cadiz.

 

Esta ruta comercial duró hasta el año 1815, cuando la Guerra de Independencia terminó con ella sin proponérselo.

 

De Ahí nació la leyenda de Acapulco, el mundo entero conoció a ese Acapulco que alcanzó sus años de oro cuando estrellas del cine nacional como Slvia Pinal, Ana Bertha Lepe, el Indio Fernández, Tin Tan se la pasaban en Acapulco gozando del clima y del mar.

 

También hubo la época del cine de Hollywood, cuando Johnny Weissmuller “Tarzán” y su pandilla se venían cada vez que podían para Acapulco, para gozar de todo lo que aquí había para disfrutar.

 

Sin embargo poco a poco Acapulco comenzó a ser olvidado y entrar en decadencia por la falta de inversión de las grandes empresas, las cuales preferían irse a Cancún, Nuevo Vallarta, Nayarit, nuevos destinos que sonaban más atractivos para invertir.

 

Lo mismo sucedió hace muchos años con Barcelona, uno de los destinos turísticos más importantes a nivel mundial al cual le pasó lo mismo, comenzó a ser relegada hasta dejar de ser el destino turístico de excelencia.

 

Sin embargo, hubo un estudioso de la mercadotecnia y las ciencias sociales que decidió estudiar a fondo lo que estaba sucediendo y buscar la solución al problema y después de un tiempo lo consiguió, logró que nuevamente Barcelona fuera relanzada como destino turístico y regresara por sus laureles.

 

Eso es exactamente lo que tenemos que hacer en Acapulco, estudiar los motivos del declive del puerto como destino turístico, buscar la solución y aplicarla con la participación de la Sociedad Civil, gobiernos municipal, estatal y federal, donde cada quien ponga su parte y hacer y pensar en un nuevo Acapulco, pensando en el bien común, no como los políticos que solo buscan sacar tajada de todo.

 

Debemos de dejar de pensar en la nostalgia, en los años de oro, esos ya pasaron y no van a regresar, tenemos que ver hacia el futuro, no pensar en reconstruir para que Acapulco vuelva a ser el del año 2023, tenemos que pensar en algo nuevo y funcional, algo mucho mejor.

 

Barcelona es el mejor ejemplo de lo que se puede hacer en un destino turístico, ellos ya lo lograron y ahora sin querer Otis nos da la oportunidad de reconstruir Acapulco para cambiar y mejorar.