La importancia de la #Salud Mental.

Psic. Brenda M. Soto López

Es tan común escuchar en conversaciones frases como “Supéralo, ya se te pasará” o “Échale ganas”, que son expresiones que nos ofrecen una percepción social de la salud mental en México.

Vivimos con el estigma y estereotipo de cómo debemos ser y qué debemos tener, pero te has preguntado ¿Qué es lo que quiero ser? La disparidad interna entre el deber y el ser nos lleva a conflictos con nosotros mismos. Por un lado, está lo que nuestra familia, amigos, pareja, conocidos y la sociedad consideran que debemos ser tanto en actitudes, cualidades y comportamientos, pero, por otra parte, están nuestras necesidades y deseos.

Todos hemos realizado actividades de autoconocimiento en el trabajo, escuela o en terapia, el típico FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas) o algo más simple como enlistar tus cualidades y tus “debilidades” /áreas de oportunidad; y nos quedamos pensando lo difícil que es vernos a nosotros mismos. Porque cuando nos piden hacerlo de alguien más, es tan sencillo, en cinco minutos sacamos una lista enorme, pero ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo examinarnos a nosotros mismos? ¿Por qué es tan fácil puntualizar nuestras debilidades y no nuestras cualidades?

La pandemia y su derivado confinamiento, nos ha ayudado a reflexionar esta parte, tanto de manera individual como con nuestros núcleos primarios (familia, amigos cercanos y compañeros de trabajo), y nos hemos percatado de la importancia del cuidado de la nuestra salud mental.

No contamos con suficientes herramientas para enfrentar problemáticas dónde se vean involucradas nuestras emociones, sentimientos y demás, por el estigma del que dirán y porque nunca nos lo enseñaron. En ocasiones es más fácil culpar al otro de las dificultades que reconocer nuestra propia responsabilidad. ¿Dónde queda nuestra parte en todo esto?

Actualmente, escuchamos hablar sobre conceptos de depresión, suicidio, ansiedad, resiliencia, inteligencia emocional y demás como si fuera pan caliente, adentrándonos a un mundo desconocido con los ojos vendados. Y en realidad ¿Qué es lo que sabemos de estos temas?

Así como cuando nos duele una muela vamos al dentista o cuando tenemos un resfriado vamos al doctor, pero, ¿con quién vamos cuando nos sentimos mal emocionalmente?

Esta reflexión aplica a cualquier contexto, ya que debemos crear y reforzar nuestras redes de apoyo, pero sobre todo tener una cultura de la prevención. No nos volvamos una estadística más.

El cuerpo sano es el producto de una mente sana.