LA HIJA OSCURA O EL LADO OSCURO DE LA MATERNIDAD

Por Alba Luz Estrada

En una sociedad global, donde se pondera a la maternidad idealizada, las mujeres que deciden ser madres se encuentran a veces en situaciones desconocidas por lo poco que se habla de éstas.

De entrada, el ejercicio de la maternidad y sus múltiples sentimientos de culpa cuando tienes que desarrollarte profesionalmente, convierten a la madre trabajadora en una persona que pelea contra sus propios demonios reconstruyendo su autoestima a partir de los pedazos rotos por los altos estándares que imponen los de afuera, los que pintan el ser madre con pinceladas de perfección. Es entonces que cuando tienes que dejar a los hijos al cuidado de alguien más, llámese padre, abuelos o guarderías, los estereotipos pesan demasiado.

En la novela La Hija Oscura, la autora Elena Ferrante lanza un poco de hiel a las dulces hojuelas de la maternidad. La frase de la protagonista: “soy una madre desnaturalizada” nos hace querer comprender su modo errático de actuar al conocer en sus vacaciones a una familia de italianos de Queens.

La hija oscura, trata de una profesora que va sola de vacaciones a la playa. Allí se cruzará con una familia con ciertos aires “pesados” que la incómoda y la atrae. En particular Nina una joven y bella madre con su hija. Leda, la profesora, terminará contando que abandonó a sus nenas cuando eran chiquitas. Y haciendo algo que le va a doler mucho a la familia.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sin duda, la película como suele ocurrir, va al grano mientras que el libro se detiene en los procesos, en los antecedentes cuando Leda era chica y su madre gritaba que las abandonaría –a Leda y a sus hermanas- entonces nos damos cuenta que ella que abandonó a sus hijas pequeñas es quien sufrió de niña con esa sentencia que la amenazaba. La novela publicada en 2006, sale en formato de película por Netflix con ciertos cambios pero que no alteran la esencia de la historia como tal. Si acaso se pierde la reflexión, se gana en ritmo y dinamismo. Al final, cada quien puede construir su epílogo, basado en las escenas e imágenes que la película deja en el espectador. ¿Interesante verdad?