LA CONTINUIDAD EN LOS GOBIERNOS DE INSTITUCIONES COMPLETAS

Aleida Alarcón

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La detención de Genaro García Luna nos da otro punto histórico sobre la corrupción e impunidad que tenemos en el país; porque basta que los Estados Unidos de norte América exponga los vínculos de servidores públicos mexicanos en funciones o no del sistema de seguridad en México, cabe señalar que el juicio se basó en los testimonios presentados por la fiscalía del país vecino, la DEA y el ministerio de justicia para que se haga valido un delito, donde a través de 12 jurados (civiles) se mostraran estas narrativas para deliberar de manera unánime, hace ruido que no se hayan presentado movimientos financieros, propiedades bancarias e inmobiliarias y operaciones que comprometerían al propio sistema mexicano.

Ahora bien, el propio gobierno norteamericano denominaba al ex secretario como el “super cop” y quien estos mismos accedieron a las iniciativas que dieron millones de dólares para que en México se llevaran a cabo operaciones de seguridad especiales, tácticas de fuerzas conjuntas y de operativos que bloquearan financiamientos de armas ilegales por parte de la delincuencia organizada, sin embargo el tras fondo es la pirámide de mandos y vínculos de autoridades locales, como gobernadores y secretarios estatales de seguridad y/o fiscales regionales, así como agentes de la DEA y CIA quienes también conjuntamente trabajaban para atacar a las estructuras del crimen organizado.  Ya que cuando se señala a uno dentro del sistema, se debe señalar a los cómplices, los que contaban con el conocimiento de los hechos y redes de corrupción, así como los operadores mismos de esa impunidad y corrupción.

Las políticas de seguridad en México son una línea de tiempo que en la naturaleza de los cambios de gobierno, perdieron o detenían su continuidad en el proceso de la profesionalización de los propios sistema de seguridad, en ello notamos a lo largo de la historia, cuando se crea la policía federal en los años noventa, como fue integrada por elemento del ejército, también así la policía de investigación (AFI) en el 2000 y la renovada y transmutada policía federal en Gendarmería para concluir en el presente del tiempo como Guardia Nacional, cada una de ellas engrosando sus filas con efectivos de las fuerzas castrenses en bajo porcentaje y por civiles de nuevo ingreso para mostrar la cara profesional del sistema nacional de seguridad.

Lo que prevalece es el mantener al interior a estos efectivos, que sin duda unos son para la prevención de la violencia y delincuencia y otros para la persecución de los delitos, aun así, el mismo tiempo los va orillando a servir para mantener el orden y la paz pública.

México debe mantener la continuidad, sin bien es cierto que las instituciones están excelentemente constituidas, sus leyes y sus reglamentos junto a sus protocolos de actuación, para el caso de la seguridad; son los seres humanos los que hacen que sean eficientes o nulamente exitosas.  Tal fue el caso del proceso que vivió la policía federal en la administración de Felipe Calderón, esa continuidad a la profesionalización y modernización de la institución respondió a la agenda de riesgo que tenía presente el estado mexicano, de la misma manera fue mermando la institucionalización, sin embargo, los tiempos no permitieron que aquellos cuarteles que se planearon instalar para la policía federal en el país ocasionó ese desorden que notamos en la presencia de estos elementos en las ciudades, como en el puerto de Acapulco, hoteles llenos de policías, patrullas apostadas al perímetro de los mismos, y un sinfín de deficiencias que no permitieron la consolidación de una política de seguridad que llevara su continuidad para concluir sus procesos de institución, de secretaría, de agenda de seguridad para lograr la colaboración integral con los tres órdenes de gobierno.

Pasó a nombrarse Gendarmería y al cambio de gobierno se convirtió en Guardia Nacional, hoy ésta última tiene la oportunidad que se le de la continuidad a la planeación de su proceso de institucionalización, ya cuenta con cuarteles, con mayor recurso humano (que bien es cierto, también dotado de las filas militares, para fortalecer los números) esta en proceso de capacitación, porque sigue en el aire su marco jurídico interior y de constitución; la continuidad es importante porque el tiempo de México esta a la venia de la agenda mundial de la seguridad, los gobiernos deben respetar esos casos exitosos que la población merece para que podamos contar con una institución que nos ayude a la eficiente aplicación de la ley y de las líneas de una política pública de seguridad.

Porque la seguridad pública ya no solo es el crimen y la violencia, si no, la integridad del desarrollo del ciudadano en su territorio, ya no es hablar y analizar a la seguridad “en” México, si no, “de” México.  Todo tiene vinculo con la estabilidad de todo, y se lograra dejando concluir los procesos de una institución que siempre será perfectible, de acuerdo a los tiempos en que nos encontramos y en el que el país mismo se posiciona.