Por Delfino Campos Solís
Cortina de humo en la vida política de México. La variación Delta de la Covid 19 pone en ascuas a la comunidad médica del país. La gente tiene miedo, pero según me puse a observar en la calle una tarde de estas allá por la Cuauhtémoc, descubrí que el diez por ciento de la población no usa cubrebocas. Y a esto agrégale la afluencia turística en estos tiempos de verano.
Según los informes médicos y las noticias especializadas en Covid, la variación Delta de la pandemia es más contagiosa y más agresiva y hasta los niños están en peligro de contagiarse. Y la gente se mueve, pues, con inercia propia en medio de todos estos acontecimientos sociales y de salud mundial. Y hablando de otra cosa igual de peor, o menos peor, pues resulta que este primero de agosto se llevarán a cabo las votaciones para ver si enjuician o no a los expresidentes. La gente votará, pues, por el sí o por el no según sea el caso. Veremos pues qué pasa.
Ya lo hemos dicho alguna vez en este mismo espacio: los expresidentes nunca serán enjuiciados y llevados a la cárcel porque hay una regla de oro entre la élite del poder. Vamos, son intocables pues y siempre gozarán de libertad y de privilegios. Al menos hasta no ver no creer como dice la frase tan conocida por ahí.
Como lo hemos dicho en columnas anteriores: el pueblo siempre será el pueblo y la clase política siempre será la clase del poder y del fuero. En medio de privilegios y lo demás es faramalla y llamarada de petate. Es de suponer que los grandes de la política siempre serán los poderosos y, dando un giro al tema, nos enteramos por ahí sobre las broncas al interior del prianismo por la revolquiza… que le dio Morena recientemente culpando a sus dirigentes de esta derrota.
Pero como ya lo hemos mencionado: no es la dirigencia la culpable sino la según forma de gobernar a la usanza prianista. Una forma de robar a la nación a diestra y siniestra. Ahí está el meollo del asunto, pues. La gente ya se ha dado cuenta de todo y se las está cobrando en las urnas cada que hay sufragios. No es cosa de logística ni de publicidad. Ni de campaña. La mejor campaña es el trabajo, pues.
Ahora, ya en el poder, la clase opositora, léase prianismo, se encarga de bloquear las iniciativas de la 4T para hacer quedar mal a AMLO, pero eso tampoco es lo correcto porque así la gente se inconforma y se las volverá a cobrar en unas próximas contiendas.
Lo ideal sería que los opositores apoyaran los proyectos de nación de la 4T y, mejor aún, mejoraran la ruta para concretar la transformación nacional en beneficio del pueblo. Los opositores deberían serlo ante una mala política y no ante una transformación nacional para el progreso popular. Aquí el concepto oposición lo están mal aplicando pues oponerse a un desarrollo nacional no es una buena política que digamos, salud…

