
Por Dra. Diana Laura Ruíz Rodríguez
La enfermedad Covid-19 ha venido a cambiar la vida de todos alrededor del mundo, y se ha llevado en su camino cientos de miles de vidas, por tanto, no es un problema que deba minimizarse ya que a diferencia de muchas otras enfermedades esta es una patología que no distingue raza, edad, género, ni aún comorbilidades, como al principio se pensaba, porque, si bien es cierto que a alguien que ya padece enfermedades crónico-degenerativas se puede complicar más fácilmente, también es cierto que personas sin ningún factor de riesgo aparente han perdido la lucha contra esta enfermedad.
He visto con impotencia la muerte de personas que no tenían ningún factor de riesgo aparente (jóvenes, sin ninguna enfermedad previa, sin vicios) a los cuales por más que se les quiso ayudar a sanar, la enfermedad actuó más rápida y violentamente dejándonos sin oportunidad contra ella. La infección por el virus SARSCOV-2 es una enfermedad multifacética, que tanto puede tener síntomas leves en algunos, como puede ser rápida, agresiva y fulminante en otros, y lo peor es que se presenta con síntomas que las personas fácilmente confunden con una gripa, una gastroenteritis o hasta con un problema del apéndice, ya que tiene muchísimas variedades de presentación.
Mucho se ha estudiado acerca de esta enfermedad en los últimos meses, pero los descubrimientos con respecto a los diversos tratamientos que han surgido aún son limitados. No obstante, algo que ha quedado bien establecido es que, la evolución de esta enfermedad de – pende en gran parte de la carga viral (“la cantidad de virus”) a la que uno se exponga, entre mayor sea la carga viral, mayor será la posibilidad de complicarse o inclusive de fallecer a causa de esto. Ejemplo, si alguien vive con un familiar con Covid y dentro de casa hay lugares de uso común donde estén algunas partículas virales, pero ambos usan su cubrebocas en todo momento y la – van sus manos, quizá estas no sean suficientes en número para enfermar a la persona sana, pues, al entrar al organismo de ésta, su sistema inmunológico será capaz de eliminarlo antes de que pueda enfermarla.

Hoy en día el mundo entero se encuentra en espera de la vacuna que pondrá fin a esta terrible pandemia, pero muchos aún no se percatan de que la hemos tenido al alcance de nuestras manos, y también, literalmente, frente a nuestra nariz y boca, la higiene de manos y el uso de cubrebocas son más que medidas sanitarias implementadas por el gobierno para el control de la pandemia, estos dos en conjunto son las herramientas básicas para prevenir más contagios de Covid-19, ¿es incómodo? Si claro, porque no habíamos estado acostumbrados a esto, pero ¿es necesario? Absolutamente. Una vacuna generalmente es incómoda, e incluso duele, pero creo yo que cualquier persona prefiere mil veces ponerse la “vacuna del tétanos” antes de padecerlo, y de igual modo educa a los más pequeños para recibir las vacunas que le tocan, porque nadie quiere ver a un hijo enfermar, y menos si es de algo que se puede prevenir. Luego entonces creo que vale la pena hacer el sacrificio de aplicar – nos “la vacuna del Covid-19” que hoy tenemos a nuestro alcance, y esta es el usar cubrebocas acompañándolo de una adecuada higiene de manos. Ambas medidas disminuyen la carga viral que ingresa a nuestro organismo, mucho del entorno que nos rodea cuenta con una gran carga viral, pero con es – tas medidas reducimos el riesgo de enfermarnos, y lo mejor es que al llevar a cabo estas medidas en lo individual, contribuimos a la salud comunitaria, ya que protegemos también a los que nos rodean.

ANÉCDOTA: Al salir de mi trabajo pasado el mediodía, con el calor guerrerense en su pleno auge, oí a una persona en la calle decir “con éste calor ni quien aguante el cubre – boca, siente uno que se ahoga”, tristemente ese comentario me hizo recordar lo que recién me comentó un paciente hospitalizado por Covid-19, el cual antes de irme me dijo “siento que me ahogo, es que siento como si tuviera un cubrebocas muy grueso que no me deja respirar, creo que hubiera sido mejor usar el de telita que tenía en mi casa”… ¡Hagamos conciencia! Acostumbrémonos como sociedad al uso de cubrebocas y a la higiene de manos ¡Cuidémonos todos!

