Acapulco Ante Temporada de Lluvias: Prevención con Lecciones de Otis y John

La temporada de lluvias prácticamente ya inició y Acapulco la recibe con la memoria fresca de dos cicatrices profundas: el huracán Otis, que en octubre de 2023 evidenció la fragilidad de la infraestructura y la comunicación, y el huracán John, que en septiembre de 2024 mostró el poder destructivo de las lluvias torrenciales prolongadas. Ambos fenómenos dejaron claro que la prevención ya no es una opción, sino una obligación compartida entre ciudadanía y autoridades.

 

Lo que aprendimos de Otis y John

Otis golpeó con vientos de más de 260 km/h en menos de 12 horas, colapsando torres de energía, telecomunicaciones y miles de viviendas con techos ligeros. John, en cambio, se estacionó frente a la costa y descargó lluvias históricas que provocaron deslaves, crecida de cauces y cortes carreteros en zonas altas y colonias populares. Uno nos enseñó sobre viento y cortes totales de servicios. El otro, sobre agua, saturación de suelos e incomunicación terrestre.

 

Medidas para la ciudadanía: del hogar a la colonia

1. Revisa tu vivienda: Asegura láminas, tinacos y antenas. Limpia azoteas y coladeras. Si vives en ladera o zona de cauce, identifica grietas en muros, pisos o terreno y repórtalas a Protección Civil. Ten a la mano lonas y plástico para cubrir filtraciones.

2. Arma tu plan familiar: Define rutas de evacuación y un punto de encuentro. Si tu casa está en zona inundable o de alto riesgo por deslave, ubica desde hoy el refugio temporal más cercano. No esperes al alertamiento.

3. Mochila de emergencia: Documentos en bolsa hermética, agua para 3 días, alimentos no perecederos, lámpara, radio de baterías, cargador portátil, medicamentos, copias de llaves y dinero en efectivo. Tras Otis, el efectivo y la radio fueron vitales.

4. Entorno limpio, riesgo menor: No tires basura en barrancas, canales ni calles. John demostró cómo el azolve de cauces multiplica las inundaciones. Organiza faenas vecinales para desazolvar y reportar taponamientos.

5. Información oficial, no rumores: Sigue los boletines del Servicio Meteorológico Nacional, Protección Civil Municipal y Estatal. Descarga alertas en tu celular. Acuerda con vecinos un canal de comunicación si falla la telefonía.

 

Medidas para las autoridades: anticipar, no reaccionar

1. Desazolve y poda preventiva: Atender con prioridad los cauces del Río del Camarón, Arroyo del Muerto, La Garita y las barrancas de la parte alta. Retirar árboles de riesgo y espectaculares sin mantenimiento estructural.

2. Refugios listos y equipados: Publicar el listado de refugios temporales habilitados, con capacidad, responsables y rutas de acceso. Abastecerlos de agua, alimentos, colchonetas y plantas de energía antes del primer ciclón.

3. Infraestructura crítica: CFE y empresas de telecomunicaciones deben revisar anclajes de postes y torres en zonas expuestas. Otis evidenció que sin energía ni señal, la coordinación colapsa. Contar con plantas móviles y cuadrillas preposicionadas.

4. Comunicación y alertamiento temprano: Activar sirenas, perifoneo y mensajes SMS masivos en zonas de alto riesgo. Ensayar protocolos de evacuación en colonias como Pie de la Cuesta, Barra Vieja, Renacimiento, Zapata, Coloso y anfiteatro alto.

5. Ordenamiento y suspensión oportuna: Verificar que construcciones en cauces y laderas tengan dictamen de riesgo. Establecer criterios claros para suspender clases, cerrar puertos y limitar circulación en costera y escénica ante pronósticos de alto impacto.

 

El reto común: cultura de prevención

Otis y John dejaron la misma lección: los fenómenos naturales no avisan con semanas, pero el daño mayor sí se puede mitigar. La ciudadanía debe asumir que vivir en Acapulco implica convivir con ciclones y preparar su casa y su familia cada mayo. Las autoridades tienen que traducir la experiencia en presupuesto ejecutado, obra preventiva visible y protocolos que sí se cumplan.

La próxima lluvia fuerte no debe encontrarnos improvisando. Que la memoria de Otis y John sirva para que esta temporada nos encuentre organizados, informados y con las tareas hechas. La prevención salva vidas y cuesta menos que la reconstrucción.