Por Delfino Campos Solís
Después de la pandemia casi vuelven las fiestas. Al parecer sale otra vez el sol después de la penumbra de una pandemia. Las escuelas, en su mayoría, festejan otra vez a los peques después de un encierro en medio de una incertidumbre. Nace la lejana esperanza con todos los niños del mundo.
Otra vez se oyen las risas como una lejana alborada en medio de mil preguntas, ¿qué pasará mañana? Vaya, lo importante es el aquí y el ahora. Con los niños, en su día, se escuchan los latidos de miles de corazones buscando una esperanza. La esperanza del mundo que apenas se vislumbra en una lejanía oscura.
Hoy festejamos a los niños en los pueblos, en las ciudades, en los barrios donde también hay niños que corren con los pies descalzos y sus caritas sucias. Al niño pobre, al niño de la calle que busca un mendrugo en medio de los desechos.
¿Quién festeja al niño pobre? Tal vez la misma pobreza hace su fiesta con pedazos de sufrimiento y llanto. ¿Quién festeja al niño que vende cosas en la calle? ¿Al niño que pasa frío ante la indiferencia de muchos? En cada niño nace la historia de la humanidad. Nace el futuro del mundo. Los niños son el futuro del mundo. ¿Cómo se educa a un niño pobre?
Los adultos son la guía… los niños son el espejo de los padres. Los adultos deben sembrar valores en los niños. Los padres son los primeros maestros de los chiquillos. El hogar es la primera escuela. El mejor regalo para un niño es el amor de sus padres. Dice la frase “educa a los niños para no castigar a los hombres”.
¿Quién festeja al niño vagabundo que duerme donde le agarra la noche? el niño sonríe cuando hay amor. En la risa de un niño también está el amor y la magia de ser feliz. Vamos, el niño es el reflejo del adulto. La educación de un niño no depende de un programa infantil sino del amor de los padres. El niño es moldeable en su primera infancia.
El niño necesita esparcimiento porque es parte de su formación como ciudadano del mundo. Lo lúdico es el centro de su atención. Hoy, las sonrisas infantiles vuelven a alegrar las escuelas. Globos y dulces forman el mundo lúdico de un infante desde su imaginación infantil.
Un ambiente sano crea un niño sano. Los niños juegan para desarrollar su personalidad. Para desarrollar su creatividad. Para imaginar un mundo distinto al de los adultos. Los niños esconden la capacidad de ser niños felices si los adultos les mostramos el camino. Un niño es como una estrella que nace en un lejano horizonte. Felicidades a todos los pequeños en su día…

