AUTORA: Cecilia Elizabeth Mosso Lomelí
Era un frondoso árbol
que daba abrigo y morada
a animalitos e insectos
en esa noche estrellada.
Sus suaves ramas mecían
las bellas hojas de otoño
y en él se guarecian
ardillas, patos y monos.
Los protegía su madera
de árbol de roble fino;
con alegría sincera
les daba techo y abrigo.
Más Otis llegó furioso,
sin clemencia ni piedad
arrancando cada árbol;
debastando la ciudad.
No dejó más que escombros
porque sacudió a su paso
cada pedazo de cielo
y milímetro de pasto.
Dañando el ecosistema
los cerros y su follaje,
animalitos del campo
animalitos del parque.
El árbol triste cayó,
la ciudad fue devastada,
la gente palideció
por quedarse sin morada.
Queda el recuerdo del árbol
optimista y amoroso,
también de ese momento
tan sombrío y doloroso.
Unamos fuerzas hermanos,
mejoremos el entorno;
sembremos todos un árbol
con fe y llenos de gozo.
