Delfino Campos
Después de tanto movimiento político, campañas, precampañas y debates, hemos llegado al desenlace de las elecciones. Claudia Sheinbaum presidente con un avasallador triunfo en la mayoría de los estados, pintándose de morena el territorio nacional.
Tantos comentarios preelectorales y campañas políticas, todo en un escenario de descalificaciones entre los candidatos a la presidencia del país y los defensores del conservadurismo neoliberal. Ahora que ya pasaron las elecciones donde resultara ganadora Claudia Sheinbaum arrasando casi en todos los estados, ¿qué sigue?
Se inicia, pues, otra nueva etapa en la historia de México. Una etapa donde todo será diferente. Alguna diferencia tiene que haber, puesto que ahora México será gobernado por una mujer. Es casi seguro, que la oposición seguirá poniendo piedras en el camino como siempre lo ha hecho junto con los que defienden a sus propios verdugos.
Ahora, es un reto para Claudia enfrentarse a los problemas y a los defensores del tristemente prianismo, para sacar adelante al país. La gente depositó su confianza en Claudia a través de las urnas.
Ahora hay que cumplir con los preceptos de la cuarta transformación. La política es una ciencia social y política que se encarga del desarrollo, la democracia, la justicia y la igualdad social. Talvez, son conceptos muy distantes de la realidad social pero la gente aún guarda sus esperanzas en sus gobernantes.
El reto, ahora, es trabajar por los intereses de la nación. La transformación verdadera es cuando, en política, la forma de gobernar cambia y es verdaderamente transparente y con apego a los preceptos salidos del pueblo. Durante las campañas se recogen las necesidades de la población y durante el ejercicio del poder se debe recorrer de nuevo la geografía nacional para satisfacer y cumplir con lo prometido en los actos de proselitismo.
Transformar un país es gobernar con honestidad y transparencia. Llevar a cabo un cambio es trabajar para un pueblo que ha confiado en su candidato. Gobernar es manejar con transparencia los recursos del erario público y estar con el pueblo no para reprimirlo sino para administrar la riqueza nacional.
La gente, los mismos políticos, ha creado una imagen del político como alguien que miente y roba, es un estereotipo creado por los mismos políticos. La política se ha confundido con enriquecimiento ilícito y corrupción.
¿Qué sigue después de la contienda electoral? ¿Todo igual? El reto es ser diferente y mejor. Un buen presidente queda en la historia de un país y un mal gobernante también, sólo que con conceptos negativos que degradan la imagen. Se vale decir, que sacar adelante un país, no es sólo responsabilidad del gobierno sino de todos los ciudadanos en su conjunto…salud…
