Aleida Alarcón
El martes próximo se cumplen 9 años de la tragedia que nuevamente puso al estado de Guerrero en la historia roja de México, marcados como víctimas del estado mexicano; mostrando al mundo el nivel de impunidad que existe en el círculo de la criminalidad dentro del sistema de justicia en el país.
La resistencia emocional que existe en la mayoría de la población es por el proceso de naturalización que estos sistemas ineficientes nos rodean en el día a día, por los eventos de violencia y crimen que vivimos en la ruta social. Esta resistencia por no aceptar “la verdad” de los hechos que muestran un acto de impunidad y de abuso de poder del estado, como el caso de los 43 estudiantes, resistencia por seguir creyendo en las leyes y que éstas son las que rigen a las instituciones, a los funcionarios y a la sociedad misma.
Guerrero es símbolo de libertad, de revolución, de lucha; pero también así, de abuso, de violencia y de víctimas, cuantos desaparecidos están sin saberse de su estado desde hace más de 3 décadas, cuantos desaparecidos existen en la actualidad en la entidad que tienen familias sin respuestas.
Pensar en las víctimas, es pensar en dolor, en frustración, en avasallar sus movimientos, exigencias y procesos; seguimos marcados por el abuso del poder del estado, hoy, en este presente, todos tenemos directa o indirectamente víctimas de violencia en nuestras familias, en nuestros grupos sociales y sin respuestas, sin justicias, sin derecho.
9 años que padres de esos estudiantes, hoy solo piden saber donde encontrar sus restos, qué fueron de ellos, cómo procesar ese duelo, donde se queda detenido el respiro porque no hay respuestas, porque no existen verdades que llenen la lógica y la razón de los hechos. Años que los “otros” utilizan a las víctimas para obtener beneficios políticos y económicos, así también las viudas de aguas blancas y los padres del movimiento de la universidad, muchos actos que siguen sin respuestas para esas familias que continúan de pie para satisfacer su alma a través de saber… ¿dónde están?, ¿qué paso?.
Guerrero es una de las ventanas del país donde se muestra la impunidad, la injusticia, la criminalidad, la violencia en todas sus expresiones; pero no sólo desde hoy, o hace 6 años, ni mucho menos 10, tenemos décadas viviendo este escenario y se renueva con el pasar de los tiempos y la modernidad, pareciera que el mundo le dice a México como hacer cíclica esta situación de acuerdo con los comportamientos de la humanidad.
La resistencia a la naturalización de la violencia, radica en la ciudadanía, en las familias; insisto, replantear y re prensar la convivencia social, los valores y la cohesión para tener personas informadas, educadas y que llevemos a las nuevas generaciones a mejores condiciones de vida, re pensar las conductas entre los nuestros, entre nuestros similares y diferentes, para lograr nuevos sistemas de desarrollo y de evolución humana.
