Jorge Laurel González
El poder no se adquiere, ni se comparte, sino que se ejerce
Michel Foucalt Filósofo, psicólogo e historiador francés (1926-1984).
La transición presidencial en México es un proceso complejo que requiere claridad y coordinación entre el presidente saliente y el entrante. Con la virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum preparándose para tomar posesión, surge la pregunta de quién debería ejercer el liderazgo real durante este período: ¿ella o el actual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)?
La importancia de liderazgo en la transición, es un tema crucial.
Desde una perspectiva institucional, AMLO sigue siendo el presidente hasta que Sheinbaum asuma oficialmente el cargo. Sin embargo, la influencia de Sheinbaum en la toma de decisiones podría empezar a ser significativa desde ahora, especialmente en cuestiones estratégicas y de política a largo plazo. Esto se debe a varios factores:
Legitimidad Electoral: Sheinbaum ha sido elegida por el voto popular, lo que le otorga una legitimidad política que puede influir en la opinión pública y en la percepción de los actores nacionales e internacionales.
Continuidad de Políticas: Ambos líderes pertenecen al mismo movimiento político y comparten visiones y objetivos similares, lo que podría facilitar una transición más coordinada y menos conflictiva.
Preparación del Gabinete: Con la presentación de su gabinete, Sheinbaum ya está delineando el rumbo que tomará su administración, preparando el terreno para la implementación de sus políticas a partir del 1 de diciembre.
Una de las propuestas más controvertidas de Sheinbaum es la reforma al poder judicial, la cual incluye la idea de someter a votación popular los cargos de magistrados. Esta propuesta ha generado un intenso debate sobre su viabilidad y coherencia con los principios democráticos y judiciales.
En cuanto a la propuesta de votación popular para magistrados, hay argumentos en pro y en contra. Los argumentos a favor, serían:
Democratización del Poder Judicial: La propuesta busca hacer más democrático y transparente el proceso de selección de magistrados, alejándolo de posibles influencias políticas y asegurando que quienes ocupen estos cargos cuenten con el respaldo popular.
Rendición de Cuentas: La elección popular podría hacer que los magistrados sean más responsables y sensibles a las necesidades y demandas de la ciudadanía.
Argumentos en contra:
Incongruencia democrática: En una democracia, los poderes deben estar equilibrados y ser independientes. La elección popular de magistrados podría politizar el poder judicial, comprometiendo su imparcialidad y autonomía.
Falta de información del electorado: La ciudadanía puede no tener el conocimiento técnico necesario para evaluar las competencias y méritos de los candidatos a magistrados, lo que podría resultar en elecciones basadas en popularidad o en campañas financiadas por intereses específicos.
Riesgo de Populismo: La politización del poder judicial podría llevar a que los magistrados adopten posturas populares en lugar de decisiones basadas en la ley y la justicia, socavando la confianza en el sistema judicial.
Participación de grupos de interés en el proceso de elección: Los partidos políticos e incluso, carteles del crimen organizado, podrían incidir en el proceso, para contar con magistrados afines.
En otro orden de ideas, el gabinete se sigue dando a conocer, los nuevos cinco integrantes, son gente capaz, algunos incluso con un gran reconocimiento internacional, como es el caso del próximo secretario de Salud, el Dr. David Kershenobich, quien cuenta con una amplia trayectoria académica, y el respaldo de sus colegas.
En esta segunda tanda de nombramientos, destaca la presencia de dos perfiles que fueron parte del gabinete de Sheinbaum en el Gobierno de la Ciudad de México: Luz Elena González quien encabezó la Secretaría de Finanzas y ahora estará al frente de la Secretaría de Energía; así como Jesús Esteva, quien hasta la fecha ocupa el cargo de secretario de Obras en la capital del país y será titular de la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones.
La transición presidencial entre AMLO y Claudia Sheinbaum plantea desafíos y oportunidades para México. Si bien AMLO sigue siendo el presidente hasta diciembre, Sheinbaum ya comienza a influir en el panorama político y a preparar el terreno para su administración. Esta transición debe gestionarse con cuidado para asegurar una continuidad efectiva en el gobierno y evitar conflictos de liderazgo.
En cuanto a la reforma del poder judicial, la propuesta de someter a votación popular los cargos de magistrados es controversial y presenta riesgos significativos para la independencia judicial. Si bien la intención de democratizar el proceso es loable, la implementación de tal medida podría generar más problemas de los que pretende resolver. Es fundamental encontrar un equilibrio que fortalezca la transparencia y la rendición de cuentas sin comprometer la imparcialidad y la autonomía del poder judicial.
En este contexto, el liderazgo de Sheinbaum en la transición y su enfoque en la reforma judicial serán cruciales para definir la dirección futura de México y la consolidación de su democracia.
Ojalá que tengan presente, que solamente Juntos, Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.
JLG
