Por Mtro. José Ángel Lanche Rodríguez.
Casos Prácticos Analizados por el Colegio de Abogados del Estado de Guerrero
Frente a las certezas en torno a la pandemia de coronavirus que hemos aprendido hasta el día de hoy, referentes a la rápida capacidad de contagio del virus y sus profundas afectaciones a la salud de los seres humanos, aún tenemos un abismo de enormes dudas, principalmente aquellas que corresponden al ámbito educativo.
Una de las más grandes es cómo retomar la normalidad en las escuelas del país, en todos los niveles escolares. Instituciones como la UNESCO, la OEA y la y la propia CIDH, entre muchas otras, han estado generando documentos en los que se analiza la complejidad del regreso a clases.
Considerando solamente la educación básica, en México tenemos poco más de 25 millones de alumnos, que acuden a unos 230 mil centros escolares (de los cuales 198 mil son públicos y 34 mil son privados). A ellos hay que sumar unos 4 millones de estudiantes a nivel universitario, tanto en licenciatura como en posgrado. Es decir, la apertura de las escuelas supone movilizar a casi 30 millones de estudiantes, más varios millones de profesores y un número considerable de padres de familia, personal administrativo y de limpieza, etcétera (https://www. inegi.org.mx/temas/educacion/). Dado lo anterior, las autoridades educativas tienen frente así un escenario complicado, por lo que al respecto es necesario impulsar tres propuestas que a continuación suscribo:
La primera de ella corresponde a la formación docente. Se requieren nuevas estrategias pedagógicas de docencia, la educación ha sido tradicionalista, con una lógica cuadrada y hasta aburrida, ahora con estos sucesos que estamos viviendo la nueva educación en línea debe ser dinámica, visual, práctica, tiene que ser vanguardista y este es un desafío muy grande considerando que en la mayoría de las escuelas del país los docente no tuvieron la oportunidad de estudiar dentro sus universidades formadoras de maestros a las tecnologías educativas por haber vivido en otros contextos culturales, sociales, económicos y políticos. También en este sentido, la metodología que debe llevar el docente tiene que cambiar totalmente de un enfoque teórico a un enfoque más práctico. Ahora, ¿Qué significa dar un enfoque más práctico? Una enseñanza con enfoque práctico debe basarse en dos principales aspectos torales que deben ser tomados en cuenta de manera transversal a lo largo y ancho del currículo pedagógico de las escuelas de Educación Básica hasta las del Nivel Superior. Por un lado hablamos de la correcta lectura y escritura de textos. Nada más practico que este primer aspecto, quien domine la lectoescritura podrá salir adelante y tener éxito frente a los desafíos que presenta la globalización del siglo XXI y la segunda columna vertebral, tiene que ser la educación en valores, en legalidad, en principio morales y éticos, es decir, la educación para la democracia. En este sentido debemos manejar este segundo punto de manera transversal, a lo largo de toda la educación de un individuo. Sobre esta base es en donde podemos encontrar el enfoque más práctico de la enseñanza en nuestro país
La segunda propuesta como pilar medular de esta modalidad en línea, corresponde a los alumnos, quienes tienen en sus hombros la mayor responsabilidad del éxito educativo de la metodología en línea. La metodología en línea es una revolución del proceso de enseñanza aprendizaje que se centra por completo en el estudiante. El alumno es ahora el protagonista, es el responsable del avance de la concentración y del interés que puedan tener las materias y los temas. Las sesiones con el docente deben ser entendidas únicamente como guía, como complemento, deben ser utilizadas como foros de retroalimentación y de resolución de dudas. Ahora por medio del internet y de las tecnologías de la información, se hacen accesibles un cúmulo de conocimientos al alcance de cualquier estudiante con conectividad a internet, en donde un alumno puede exprimir al máximo esta oportunidad teniendo acceso a contenidos curriculares de los sistemas educativos más importantes del mundo, lo cual es una ventaja que conlleva en sí misma un reto muy importante, que es la búsqueda de la sistematización de la información. Ante esta situación, es claro, que los estudiantes tienen una gran responsabilidad de concentración: tomarse en serio la educación digital, porque de lo contrario, sin una actitud proactiva, será muy complicado que la enseñanza en línea sea eficaz.
Y finalmente, respecto a las plataformas tecnológicas, como tercera propuesta, debemos adaptarnos a ellas y reconocerlas como una ventaja en muchos sentidos. Para comenzar, la distancia ya no es un obstáculo, ahora el alcance de la enseñanza se multiplica exponencialmente visto desde una perspectiva numérica enorme. Si antes una escuela con docentes de calidad era muy limitada porque tenía disponibilidad de aulas físicas para un número limitado de estudiantes, ahora esas mismas clases, con el mismo rigor académico, con la misma calidad, podrán estar disponibles para cientos e incluso miles de estudiantes, lo cual resulta muy positivo para nuestro país y para la educación, se debe hacer el esfuerzo para encaminarnos hacia esa ruta de que la educación en línea en nuestro país puede y debe mejorar considerablemente. Otra ventaja más que implica este tercer enfoque es lo que respecta al gasto económico y el desgaste físico que significaba trasladarse a las aulas presenciales para tomar clases.
Para concluir, vale mencionar que estas dinámicas pedagógicas que se están dando en el contexto de la pandemia, a pesar de la distancia física entre unos y otros, plataformas digitales como Meet y Zoom, entre muchas otras, han acercado más humanamente a nuestros estudiantes con sus compañeros y maestros. No cabe duda que dentro de las políticas públicas de cualquier país civilizado y de avanzada, la educación digital es una prioridad y como ciudadanos, como padres de familia y como estudiantes, debemos poner todo nuestro empeño, nuestro talento y nuestra capacidad para lograr los mejores resultados.
Datos del Autor:
Mtro. José Ángel Lanche Rodríguez.
Investigador del Consejo de Ciencia Tecnología e Innovación del Estado de Guerrero (COCYTIEG) y Miembro del H. Colegio de Abogados del Estado de Guerrero.
