Aleida Alarcón
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La violencia que se observó en las campañas es el ante sala del estado de naturalización al que nos estamos llevando todos los ciudadanos, unos a otros, la falta del asombro al saber del homicidio de uno u otro se rebaja a comentarios como “no estaba con los malos” “no se alineó” y es que la sociedad se mete en este tema con comentarios sin fundamentos y en los rumores, al colocar el tema del crimen organizado en el vox populi desde hace 20 años, nos hemos naturalizado y poco a poco quitando el sentido del asombro.
Y señalamos al gobierno, señalamos a las instituciones de seguridad, señalamos a los políticos, señalamos, señalamos… pero centrémonos en la violencia que replicamos al compartir información multimedia y de boca a oído sobre la propia violencia del crimen organizado y de todo tipo de violencia eso genera estrés social, miedo, pánico… ¿por qué hacerlo?
Los ciudadanos tenemos que comenzar por nuestras propias esferas, en el caso de la violencia de las campañas electorales, en pasadas semanas en las cuales ciudadanos incrementaron su intolerancia, su estrés y tensión de relaciones sociales por el tema de las elecciones fue inédito, ya que las agresiones, difamaciones, creaciones de rumores y uso de imágenes “editadas” para demeritar la vida e imagen del “contendiente” llevó a todo el que participó en un equipo de apoyo a una o un candidato a replicar al 100% estas conductas. Y yo pongo la duda: el objetivo, ¡sí! Ganar… pero ¿dejando a un lado la moralidad y congruencia de servir al público? Porque se compite para ser “servidor público” (que después hablaremos de cómo surgió ese trabajo en la historia humana…)
Niveles de violencia verbal sin precedentes de los cuales fuimos testigos públicamente, agresiones y vejaciones que iban desde el uno a uno, hasta por grupos, tribus y partidos, ¡impresionante! y nuevamente sigo con la duda de saber ¿por qué el ciudadano permite ser mermado con estas conductas? Somos nosotros mismos lo que podemos componer el camino, somos los que ejercemos el poder de seleccionar a quien nos haga oídos a las necesitades para lo más básico que pedimos desde nuestra existencia, el bien común.
¡¡¡Este domingo salgamos a votar!!! Porque somos los ciudadanos los que tenemos el poder de decidir que rumbo llevará nuestro país, nuestro estado y nuestro querido puerto de Acapulco, cada ciudad y entidad federativa que cambiará su gobierno hoy tenemos los ciudadanos la oportunidad de sabernos con ese poder, de organizarnos en familia y analizar que vamos a decidir para nosotros mismos.
¡Salgamos a votar! Porque somos los que formamos a las instituciones, y desde la primera que es la familia, ahí radica ese poder y si lo observamos y lo escalamos, somos nosotros mismos quienes colocamos a nuestros gobernantes. ¡salgamos a votar! Y comprobemos que somos México, que pedimos un soldado en cada hijo de este país y también tenemos que responderle.
Porque no se puede legitimar un gobernante si del total de la población votante solo participa menos del 50% porque no representa a la mayoría, somos un país de jóvenes y observémoslos, no les interesa la política, ¿por qué?… dejo la duda.
Ahora, se imagina ¿si existiera una pena en contra de la constitución por no asistir a votar? que tuviésemos una sanción por no cumplir con nuestra obligación del ejercicio del voto y la activación de la democracia en nuestro país, ¿Qué ciudadanos fuéramos?
¡Es domingo 2 de junio…Salgamos a Votar!
