
Autora: Cecilia Elizabeth Mosso Lomelí
Tu amor llegó lo mismo que la aurora,
desnudo de soberbia y de quebranto;
abrió los lirios mudos de mi pecho
y dió a mi sed el cauce de los campos.
En tu mirar la tarde halló su nido,
y el viento fue murmullo entre los álamos;
la tierra levantó su voz dormida
para cantar la dicha de encontrarnos.
No temo ya la noche ni el olvido,
si tu fulgor habita entre mis manos;
porque el amor es árbol que no cede
aunque lo azoten lluvias y desmayos.
Si un día el tiempo apaga nuestras huellas,
quedará nuestro canto entre los astros;
que amar es convertirse en luz eterna
y renacer de Dios en cada abrazo.
