¿Qué estamos aprendiendo de esta contingencia?

Por Gabriela Ramos Bravo*

No tenemos que esperar a “salir de ésta” de hecho, ya estamos en proceso de transformación; como individuos, familia, sociedad, gobierno, política, la naturaleza misma se está restaurando.

Soy Gabriela Ramos y hace 1 año y medio vivo en Atlanta, Georgia EE. UU. Hasta el día de hoy en el que te escribo esto, Georgia tiene arriba de 4 mil casos DIAGNOSTICADOS, de los cuales el 20% está hospitalizado y un 3% ha fallecido. Cuando leas esto, estas cifras no estarán vigentes estaremos muy por encima, ese es el problema…

Cuando todo inicio aquí en Atlanta, no parecía haber restricciones todos hacíamos nuestra vida normal y escuchábamos al respecto, pero se sentía lejano, literal del otro lado del mundo. Estábamos preocupados, pero veíamos que todo seguía su ritmo normal y lo seguimos también. Hasta que un día todo empezó a desaparecer; los carros en las avenidas, las personas en la calle, comenzaba a sentirme en una película de terror. La alcaldesa de Atlanta Keisha Lence Bottoms, ordenó el cierre de cualquier actividad que reuniera a más de 10 personas; restaurantes, bares, centros deportivos, etc. Fue así como todo se ralentizó. Incluso hay medidas para quiénes no acaten la orden en la zona metropolitana de Atlanta, ya sea $1000 dólares de multa o 60 días en prisión.

Algunos empezaron a ser presa de sí mismos, mientras que otros trataban de bloquear tanta información limitándose a un “NO ME VA A PASAR NADA”.

Yo misma incluso pude haberles contado de una manera más “técnica” todo esto, hasta que alguien cercano a mí contrajo el virus. Su enfermedad empezó con una tos leve, tuvo fiebre un día y se le quitó así que pensó que era cualquier cosa, después de haber estado 1 día bien todo empeoró, en una videollamada un día antes de que fuera hospitalizado me dijo “mi cuerpo ya me pide esquina, estoy muy cansado” y sí, para cuándo eso pasó llevaba 4 días así, sin dormir, con fiebre, dolor de cuerpo. No creas que no se buscaron médicos para atenderlo, se buscaron, pero no lo recibieron, le pidieron se aislara, hasta que uno dijo “Es Neumonía lo que tiene”, empezó un tratamiento, pero nada parecía mejorar. Para que un hospital te reciba, el paciente debe presentar en ese momento todos los síntomas, el familiar deja al paciente y se regresa a su carro a esperar a que le llamen, no puede ni debe estar en la sala de emergencia. No hay pruebas suficientes de COVID19, solo las realizan a quienes tienen alguna afección relacionada, de no ser así no te harán la prueba. En un país de primer mundo ante una pandemia como ésta, también hay deficiencias. Pero también en un país de primer mundo, los protocolos son estrictos y se atienden tal cual se han establecido, eso ha ayudado a que hasta el día de hoy esa persona tan cercana esté mejorando, no podemos hablar con él, su familia no puede hablar con él pero los médicos le informan a su esposa todos los días la evolución.

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Todo esto nos cambió, además de adoptar cada día una medida nueva de limpieza y desinfección, de manera personal nos cambió. Esto nos está obligando a ser conscientes de que lo que le pasa a uno afecta indirectamente a los otros. No estamos solos, estamos conectados con miles de personas y debemos aprender a vivir así, en sociedad, siendo empáticos, solidarios. Aprendimos que un hogar es ese lugar dónde puedes refugiarte, como ahora, y dónde estarás bien tú y los tuyos. Hemos aprendido a que la naturaleza es sabia y a falta de nosotros en las calles contaminando todo, ella se restaura. También aprendimos que la frase “stay positive” se vuelve con más significado cuando ante tanta “mala noticia” lo único que te queda es mantener actitud positiva, tomar acciones y hacer lo que toca.

Sí, estás salvando el mundo y es hora de que te des cuenta. ¡Quédate en tu casa!

Pero ¿qué es COVID19?, y no me refiero a lo técnico, eso nos lo han repetido hasta el cansancio, lo pregunto en el sentido de qué implica, lo que transforma y todas las deficiencias que ha reflejado esta contingencia.

*Gabriela Ramos Bravo, estudió la Lic. en Comunicación, en la Universidad Loyola de Acapulco. Lleva 1 año y medio viviendo y trabajando en Atlanta, Georgia


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El restaurante CHI-PALACE SUCURSAL COSTA AZUL. Regalará comida los días lunes y miercoles de 7.00 a 8.30 pm durante la contigencia atribuida al COVID-19 para apoyar a personas que se han quedado sin empleo, personas con discapacidad, niños sin hogar y personas de la tercera edad.

NOTA: IMPORTANTE LLEVAR UN RECIPIENTE PARA QUE LE SEA BRINDADO EL APOYO.