
En Acapulco sabemos de sol, de bochorno y de tardes donde el termómetro no da tregua. Pero en estos tiempos de calor extremo, canícula y humedad, no solo nosotros sufrimos: nuestras mascotas también están en riesgo. Perros, gatos, aves y hasta los de casa con pecera resienten las altas temperaturas, y protegerlos es parte de la tenencia responsable.
¿Por qué es tan peligroso el calor para ellos?
1. Golpe de calor: A diferencia de nosotros, perros y gatos no sudan por todo el cuerpo. Regulan su temperatura jadeando y por las almohadillas de sus patas. Cuando la sensación térmica pasa de 38°C, su cuerpo puede colapsar en minutos. Las razas chatas como pug, bulldog o persas son aún más vulnerables.
2. Quemaduras en patas: El asfalto y la arena de la playa a mediodía pueden superar los 60°C. Si tú no aguantas descalzo, ellos tampoco.
3. Deshidratación: Un bebedero al sol se calienta y deja de ser atractivo. Muchos animales dejan de tomar agua y eso agrava todo.
4. Parásitos y enfermedades: Garrapatas, pulgas y hongos aman el calor húmedo. En Acapulco, la temporada de calor dispara los casos de erliquia y golpe de calor.
¿Cómo cuidarlos en el Acapulco de hoy?
La regla es simple: si tú tienes calor, ellos tienen más. Aquí van medidas que sí funcionan en el puerto:
– Agua fresca siempre: Cambia el agua 2-3 veces al día y coloca varios bebederos en sombra. Unos hielos ayudan. Si sales, carga su botella portátil.
– Horarios inteligentes: Paseos antes de las 9 am o después de las 7 pm. Toca el piso 5 segundos con tu mano; si te quema, a ellos también.
– Sombra y ventilación: Nada de amarrarlos al sol o dejarlos en azoteas sin techo. Si viven afuera, necesitan techo, piso fresco y aire. Dentro de casa, ventilador o aire en las horas pico.
– Nunca en el coche: Ni “5 minutitos” para ir al Oxxo. En 10 minutos un auto cerrado supera 50°C y es mortal.
– Cuidado con el mar y albercas: No todos los perros saben salir. Enjuágalos después de la playa; la sal y arena irritan. Y seca bien sus oídos para evitar infecciones.
– Alimento seguro: La croqueta se enrancia y la comida húmeda se echa a perder rapidísimo. Sirve porciones pequeñas y guarda el resto.
– Peluquería responsable: No rapes a tu perro creyendo que “le das fresco”. Su pelo los protege del sol. Mejor un deslanado y corte higiénico. Consulta a tu veterinario.
– Señales de alerta: Jadeo excesivo, lengua muy roja o morada, vómito, tambaleo, encías secas. Es urgencia. Moja con agua fresca —no helada— en axilas, panza y patas, y corre al veterinario.
Un llamado como ciudad
Acapulco presume sus playas pet friendly, pero serlo de verdad implica bebederos públicos, campañas de esterilización en verano y multas a quien deje animales en techos. Como ciudadanos, si ves un perro en un auto o amarrado al rayo del sol, repórtalo al 911 o a Ecología Municipal.
Nuestras mascotas no eligen vivir en el trópico: nosotros elegimos tenerlas aquí. Y eso nos obliga a adaptar sus cuidados al clima que, año con año, es más extremo.
En esta ciudad de sol, el amor también se demuestra con sombra, agua y sentido común.
Cuidemos a los que nos dan su cariño sin condiciones, hasta en los días más calientes.
