
Por Fernando Vargas Lozano
Los países con mayores indices de contagio de coronavirus entre su población, así como otros que no han esperado tener altas tasas de mortandad para actuar, han decidido entre cerrar fronteras, ordenar el cierre de negocios como bares, centros de diversión, discotecas, centros de convenciones y todo lugar público que pueda concentrar multitudes, hasta llegar a la tan temida cuarentena obligatoria entre sus ciudadanos.
Pero para que todos esos ordenamientos puedan rendir fruto deben ir forzosamente acompañados de un plan de contingencia económico que incluya estímulos fiscales a la planta productiva y acciones directas con sentido social, mismas que tienen que ir bien planeadas para atenuar la crisis económica que se vivirá ante el freno de la actividad por las medidas ordenas.
A nivel internacional Chile, Argentina, Guatemala, Canadá, Estados Unidos, China, Japón, Italia, El Salvador, entre otras muchas más han marcado pauta sobre la manera de establecer un mecanismo de políticas públicas con auténtico sentido social, así como buscando mantener la planta productiva con la que cuentan.
Chile por ejemplo destinó 11,750 millones de dólares, que se aplicarán en el plan de salud para combatir el Covid19, así como un proyecto para proteger los ingresos familiares.
En México, hasta el momento sólo el Gobierno del Estado de Jalisco, en voz de su ejecutivo Enrique Alfaro dio a conocer el pasado viernes 20 de marzo el paquete de medidas económicas de emergencia para preservar el empleo y garantizar el ingreso a los jaliscienses. Atenderán 123 mil empleos que están en riesgo de perderse.
El Gobierno de Jalisco destinará mil millones de pesos, los cuales se dividirán en: 450 millones para las micro y pequeñas empresas, con el propósito de que nadie despida a su personal por la baja de ventas.
150 millones a través de un fideicomiso a los productores de maíz, porque se canceló un programa federal de ayuda y se han convertido en un segmento muy vulnerable. 400 millones para personas en actividades económicas no formales o autoempleo que van a tener un problema con sus ingresos ante esta crisis de salud.
Algo para tomarse en cuenta, es que a nivel nacional alrededor del 55% de la población económicamente activa está en la informalidad. Y la cuestión es de preocuparse cuando nos damos cuenta que en Acapulco ese índice de informalidad llega casi al 70% de quienes desempeñan una actividad económica.
Por ello cualquier intento de ordenar el cierre de las actividades comerciales, principalmente las del sector turístico, de inmediato habrá una férrea oposición, debido a que el mayor número de quienes se dedican a ello son informales e incluso subsisten en esa condición dentro de los ya establecidos formalmente.
Así que habrá de esperar cómo se establece un plan económico extraordinario ante la pandemia del coronavirus en Guerrero y concretamente en Acapulco, tarea nada fácil, en el entendido de que el freno al sector turístico repercute de inmediato en las finanzas estatales y municipales. En el caso de Guerrero y Acapulco no podrán pensar en una estrategia sino va de la mano del apoyo federal.
EN CORTO 1.- El sentido matemático. Parece algo kafkiano pensar en que el Gobierno Federal va a actuar hasta que haya una población más infectada por el COVID19 como lo ha venido diciendo el Subsecretario de Salud que prácticamente es el vocero en esta pandemia. El ejemplifica y dice que no conviene “cerrar” una escuela si hay un infectado, que valdría la pena hacerlo hasta que haya 100 en un universo de 1000. La verdad es que él trae un cálculo matemático que va más allá del asunto de salud, de atender caso por caso. Su cálculo radica en el nivel de inversión, de acuerdo a sus dichos, y se están preparando para hacer una importante inversión de recursos económicos cuando los contagios Ileguen a un nivel y entonces el “gasto” habrá valido la pena, que de uno por uno. Ojalá no se le vayan a complicar sus cifras y terminemos como lo que viven Italia y España en estos momentos.
EN CORTO 2.- La ambición por el poder. – Triste espectáculo dieron los diputados federales de Morena que junto con sus aliados (PT y Verde) votaron en plena crisis sanitaria una reforma para poderse reelegir 12 años sin tener que dejar el cargo. Pobre panorama para México con ese tipo de legisladores, que en estos momentos debieran estar concentrados en lo que demanda la ciudadanía: tranquilidad y certeza de que será atendido el problema de salud pública que se vive.