Durante muchos años se ha luchado porque las compras de los gobiernos en sus tres niveles sean transparentes, equitativas y sin privilegios o componendas, es decir sin comisiones económicas a los encargados de las compras oficiales.
Un proceso de compras justo, claro, reditúa en una economía más dinámica, de suelo parejo para todos los empresarios, emprendedores y con el consecuente pago de impuestos y empleo formal tan necesario para la nación.
En conformidad a la presión social ejercida se logró la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, el cual obligaba precisamente a la transparencia en las compras oficiales.
Por supuesto que todo avance es perfectible y que cada vez se debe ir cerrando más las puertas al grave problema de la impunidad y corrupción, que tanto daño sigue haciendo al país.
En últimas fechas incluso previo a la pandemia del Covid19- se ha vivido una recurren – te escasez de medicamentos en las instancias oficiales, principalmente para la atención de enfermedades como cáncer, VIH, renales, entre otras más.
La versión oficial es que las farmacéuticas en México cobraban más caro o estaban coludidas con funcionarios corruptos. Y que el desabasto era propiciado por esas razones.
Lo grave es que en lugar de sancionar a las empresas productoras y distribuidoras de medicinas y denunciar/despedir a los funcionaros corruptos, se decidió por reformar la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público que permitirá al Gobierno Federal la compra directa y discrecional sin licitación de por medio de medicamentos e insumos médicos en el extranjero. Lo que abre la puerta a una mayor corrupción y dependencia externa en fármacos.
La compra en el exterior impulsará lo que ya ha estado ocurriendo en ese sector, que es el cierre de laboratorios, empresas distribuidoras, entre otras que de manera directa o indirecta forman parte de esa estructura, como son las investigaciones científicas nacionales externas a las instancias oficiales o universidades.
En resumidas cuentas, habrá despido de personal, lo que además de generar desempleo, también frena el desarrollo de una industria que, si algunos de ellos habían cometido abusos, ahora todos están sentenciados a casi su extinción.
La cereza del pastel es el anuncio de la creación de una empresa gubernamental que se encargue de las compras y distribución de medicamentos. Es crear más burocracia e iniciar el proceso de aprendizaje oficial en ese rubro, cuando la urgencia es dotar lo más rápido y con precios justos de medicina a los mexicanos, así como evitar que aumente el desempleo.
No hay que olvidar a los diputados federales que votaron a favor de esa reforma.
Por lo pronto, hay que recordar que la pandemia aún no termina, por el contrario, los contagios y muertes por esa causa aumentan día a día. Cuídese mucho.
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