
Por Mary Carmen Hollenstein
Hay mañanas que se disfrutan el doble: por la compañía, por la vista y por el motivo que nos reúne. Así fue el desayuno mensual de La Marina, que coordina la Dra Adriana Briseño, que en esta ocasión tuvo una amplia convocatoria y se llevó a cabo en las cómodas instalaciones del casino de la Base Naval, con esa impresionante vista de la bahía de Acapulco que nunca deja de robar suspiros.
Fue una mañana cálida en todos los sentidos: reencuentros, pláticas, risas y ese espíritu de servicio que nos distingue. Ver el salón lleno, con invitadas que llegan puntuales y con entusiasmo, me confirma que cuando se trabaja en equipo y con el corazón, la convocatoria responde.
Entre café, un desayuno delicioso y el azul de nuestra bahía como telón de fondo, refrendamos el compromiso de mantener vivos los lazos de amistad y solidaridad que nos unen.
Porque aquí, la vista al mar inspira, pero el trabajo conjunto es lo que realmente nos fortalece.
