Del dicho al hecho y la ilusoria justicia mexicana

Por Raúl Sánchez Aguirre

La famosa reforma judicial en México de 2024 introdujo cambios fundamentales al Poder Judicial de la Federación, se consolidó formalmente el quince de septiembre de la aludida anualidad.

Famosa porque casi todos los mexicanos hemos escuchado dicha mención, pero muchos de estos ignoran su contenido y efectos. Le invito a que cuando vaya caminando, por cualquier calle, se detenga y le pregunte a la persona que se encuentre, a la que sea, es más, le pregunto a usted que me está leyendo, -lo que le agradezco sinceramente-: ¿Ha escuchado sobre la reforma judicial? Tal vez no (y lo más probable es porque, tal vez, no se encuentra inmerso en este ámbito profesional) pero si la respuesta es afirmativa, que le platique o dígame en qué consiste y, probablemente, le dirán que: “fue buena porque se trata de quitar a los servidores públicos corruptos”.

¿En serio eso es parte del bienestar social, donde sin bases reales la gente cree que ya tiene un sistema limpio donde ya no hay corrupción y lo “poquito” que queda es culpa de ya saben quién?

Resulta ser ya un hecho notorio que los actuales servidores públicos “de altas esferas”, sin fundar ni motivar utilizan formatos y replican párrafos completos sin agregarle nada que permita constatar un verdadero cambio donde se reflejen detenidos estudios en aras de privilegiar la seguridad jurídica, respeto a los derechos humanos y sobre todo que brinde la satisfacción de que nos encontramos inmersos en lo que ahora sí podría ser constitutivo de justicia.

Es más, muchos abogados ya ni hablan de justicia, al estimar que, como la moral, se trata de un concepto subjetivo. De raíces etimológicas ni hablemos porque ahora sí ya es campo fértil todo lo relacionado con la interpretación del derecho -me gustaría decir que para bien o para mal, pero es para mal o para peor-, lo que me recuerda el significado del nombre de mi hermoso Acapulco, en el Estado de Guerrero, que del náhuatl debe entenderse como: “lugar donde fueron destruidos los carrizos”.

El pensamiento crítico se encuentra en verdadero estado crítico puesto que el juzgador de manera mecánica aplica la literalidad de la norma sin razonar de fondo sus alcances y sin adminicularlos con el específico supuesto fáctico, como elementos mínimos que deben imperar en toda decisión judicial.

Académicamente hablando, una golondrina sí hace primavera, pero en el ámbito de la impartición de justicia, un reducido número de juzgadores intelectuales no hacen o provocan justicia puesto que el Estado de Derecho debe ser integral, en toda la nación mexicana y por supuesto que tales efectos repercuten a nivel internacional.

Como nunca, en el 2026, los mexicanos nos encontramos en la mira de Estados Unidos de Norte América. ¿Ese es el cambio que se buscaba y que se pregona desde hace ya varios años? Se la pasan culpando a gobiernos anteriores evadiendo responsabilidades y regalando espejitos que le dan sombra al raciocinio como lo que ahora está pasando con las ampliadas vacaciones de docentes en supuesto beneficio de los niños.

No es plausible que, en México, en la actualidad, existen funcionaros de alto nivel metidos hasta el cuello en problemas relacionados con delitos de alto impacto y no pasa nada; es más, el propio sistema se presta para que se evadan responsabilidades y nunca se les impongan sanciones.

Pero tú como ciudadano común, pon un negocio y denuncia que te están pidiendo “derecho de piso”; al respecto, la autoridad te ignorará y terminarás arriesgando el valor supremo de toda persona humana, la vida. Sin embargo, si ello llegara a pasar, no te preocupes ya que la ilusoria esperanza permitirá que “se abra una carpeta de investigación y se actúe con todo el peso de la ley”.

En el primer párrafo del artículo primero constitucional, se dice que: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.”

De una interpretación sistemática entre lo que dice la letra de la norma con la actuación de nuestras autoridades (de los “supuestos” tres poderes “independientes” y “equilibrados”) y sobre todo con el desempeño de los nuevos titulares del Poder Judicial de la Federación y de manera superlativa, la de su Órgano de Administración Judicial, me recuerda que ya próximamente (diez de mayo) le festejaremos a quienes aún la tenemos y a quien siempre la llevaremos en nuestro corazón.