Agua potable y bahía limpia, la promesa

La gira del presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 14 de agosto, se iba desarrollando de acuerdo a lo planeado: presentación de avance de obras en Guerrero y concretamente en Acapulco, teniendo como sede el Parque Ignacio Manuel Altamirano, más conocido como Papagayo.

Sin embargo, y ante una pregunta en la conferencia de prensa que se realizó en las instalaciones del Papagayo, se refirió el presidente López Obrador a uno de los añejos problemas de Acapulco: el mal estado de la red hidrosanitaria del puerto.

La falta de agua potable y la contaminación de la bahía con aguas negras, al no ser tratadas por las carencias en las plantas tratadas, es un conflicto que cada día crece y afecta social y económicamente.

El presidente Andrés Manuel se comprometió en ese momento a aprobar un presupuesto para dotar de agua potable a los acapulqueños y sanear la bahía, de la que depende la principal actividad: el turismo.

Reconoció que esa acción se desprende como respuesta a las gestiones que la alcaldesa de Acapulco, Adela Román hizo hace unos meses en una reunión en Palacio Nacional.

El anuncio por sí solo es más que importante. Ahora se tienen que llevar a cabo los planes y proyectos necesarios para aterrizar el compromiso. Por antecedentes históricos, se debe ser prudente en la expectativa ante la magnitud de la inversión que se requiere, que es una suma millonaria.

Por el bien de Acapulco, se tiene la esperanza de que se implemente dicha promesa y se haga realidad en una magna obra que haga recobrar una mejor calidad de vida de quienes habitamos en Acapulco.


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