En agosto se cumplirán 10 meses del paso del huracán OTIS por Acapulco, y sus efectos aún no terminan. No entraremos en la polémica de si han sido buenas o malas las acciones que se han realizado hasta el momento. Lo único que podemos decir es que son insuficientes.
Y de ahí partimos. Lo que estamos viendo en la actualidad es un peloteo de ideas, proyectos, propuestas, recolección de opiniones de grupos organizados, ciudadanos sobre cómo quieren que se “reconstruya” Acapulco… pero todo ello sólo denota una cosa: no hay una estrategia, una plataforma real de rehabilitar al puerto en su sentido básico, por el contrario se ha agudizado con el desplazamiento de más de 180 mil acapulqueños que han salido a buscar empleo, educación, un mejor estadio de vida.
A la compleja situación que vivimos en Acapulco porque aún no nos recuperamos de los daños del Otis se ha sumado gravemente el tema de la inseguridad, que mantiene en alerta constante a los ciudadanos.
La verdad es que no hay mucha ciencia sobre lo básico que requiere Acapulco para salir adelante. Primero que nada es recuperar la seguridad y que se respete el estado de derecho. Para posteriormente seguir con los temas: 1.- Hidrosanitario para dotar de agua y drenaje eficiente a la ciudadanía y establecimientos turísticos, que debiera también dar como resultado una bahía limpia y segura. 2..-Eficiencia en los servicios públicos como limpia, vialidades en buen estado y alumbrado público principalmente. 3.- Reordenamiento urbano que incluya transporte público, ambulantaje y señalética adecuada.
Librando lo anterior, se podrá dar pie a todos esos magnos e innovadores (algunos fantasiosos) proyectos que todos tenemos en la cabeza, y quisiéramos se hicieran realidad en nuestro hermoso puerto de Acapulco, que se han estado mencionando mucho a últimas fechas.
