En un importante porcentaje de países las clases presenciales se han reanudado, incluso en algunos de ellos nunca se cancelaron.
Y de acuerdo a instrucciones del Gobierno Federal este próximo 30 de agosto se da el regreso a las aulas de manera presencial en México: llueve, truene o relampaguee. Ahora bien, ante el hecho de que es inminente el retorno escolar, valdría la pena hacer las siguientes anotaciones:
1.- En los países donde no se suspendieron clases, sus autoridades tomaron medidas de contención desde cierre de fronteras, aplicación de multas a quien no respetara las medidas sanitarias y una eficiente campaña de vacunación, con lo cual crearon un mejor ambiente de protección al estudiantado para evitar contagios.
2.- En cuanto a México:
A) El sector oficial da indicaciones contradictorias, primero que sí era obligatorio que los padres firmaran una carta responsabilizándose de la salud del niño/joven, luego que siempre no. Que la limpieza en las escuelas era obligación oficial, pero siempre no, que mejor los padres ayudaran a la rehabilitación de los salones de clases. Hasta el momento se desconoce con qué equipo se contará para generar zonas de confianza escolar, y que no se concentre solo en cubreboca y gel (que en ambos casos le dejan a los papás la obligatoriedad de proporcionarlo al estudiante)
B) Aún no queda claro de cuál será el protocolo a seguir cuando haya contagios dentro de las instituciones educativas. Por una parte dicen que no se cerrarán los centros educativos, por otro los padres y maestros piden ser más cuidadosos en ese tipo de circunstancias por el alto contagio actual, con la posibilidad de que pausen el sistema presencial si es necesario.
Nadie quiere que se frene la actividad escolar por la importancia de la educación, además de detonar un ejercicio de salud mental por tanto encierro, también promueve la actividad económica, que es grande, en torno a los ciclos escolares.
Lo que sí se pide es mayor organización, menos improvisación y evitar mensajes encontrados, porque lo que se está poniendo en juego es la salud de los niños y jóvenes de México.
Esperemos que la experiencia sea en beneficio de la educación y niñez del país.
