En el editorial de la semana pasada hacíamos mención que mientras más nos tardemos en entender que el mundo cambió radicalmente a consecuencia de las afectaciones en salud y economía por el coronavirus, más daño tendremos en pérdidas económicas y humanas por la falta de tomar decisiones necesarias.
El mundo está día a día buscando la manera de adaptarse, de arriesgarse con el fin de ver la luz del túnel para mejorar la economía sin poner en riesgo la salud y vida de la gente.
Europa por ejemplo está optando por la creación de un pasaporte Covid que permita reactivar la actividad turística y comercial abriendo cuidadosamente fronteras. El Gobierno de Francia anunció que promoverá una cartilla de vacunación para presentarla en lugares públicos y con ello tener acceso a restaurantes, bares y conciertos, por ejemplo… la respuesta de un grupo de franceses fue realizar protestas contra esa medida, lo que orilló a la intervención de la fuerza pública para controlarlas.
Otro ejemplo europeo, pero con mejores resultados, fue el concierto masivo al aire libre La Cruilla que se llevó a cabo del 8 al 10 de julio en Barcelona, España, donde para poder entrar los 40 mil asistentes que acudieron esos tres días, tuvieron que hacerse un test de antígenos (prueba rápida) para ver si eran o no positivos.
Lo interesante es que dispusieron de una logística que permitía saber en un promedio de 15 a 20 minutos el resultado. Si arrojaba positivo eran separados y se les canalizaba a una orientación médica. Sólo el 1% de los test aplicados fue positivo, la causa es que quizá los que sospechaban o tenían síntomas prefirieron mejor no ir porque sabían que obligatoriamente se les tendría que hacer el examen anticovid.
Este último procedimiento, perfectible, da orientación de lo que deben ser los eventos masivos en futuro. Y aquí es donde entra toda una serie de decisiones, como: quién paga el test, qué costo tiene la logística, porqué obligar a pruebas rápidas.
Hubo otro evento masivo, en local cerrado, en el célebre Broadway de Nueva York, USA, donde el legendario cantante Bruce Springteen pidió que para acceder al concierto tenían que llevar su certificado de vacunación, pero sólo se aceptaba cuando las vacunas aplicadas fueran Pfizer, Moderna o Johnson & Johnson. Al final después de una polémica por esa condición se permitió también a los inmunizados con AstraZeneca .
Era una condición de los organizadores y los más de 10 mil que acudieron lo cumplieron, el resultado fue excelente, tanto de control de la salud como de la recuperación económica.
En el próximo Editorial retomaremos el tema de reactivación económica y si nos lo permiten se harían algunas propuestas concretas con la intención de que Acapulco asuma un liderazgo en el mercado turístico nacional, bajo la premisa de que el virus persistirá un buen, por lo que es importante tomar resoluciones que generen una reactivación económica con el menor costo posible de pérdida de vidas humanas y daños a la salud en general.
