PROPUESTAS Y SOLUCIONES | ¿LA LEY DEL PÉNDULO?

Jorge Laurel González

 

La alternancia fecunda el suelo de la democracia.

Winston Churchill (1874-1965) Político británico.

 

En el año 2021, tres países de América Latina eligieron a sus presidentes: Perú, Ecuador y Chile. Sin embargo, solo uno de ellos parece que logrará cumplir su mandato constitucional: Gabriel Boric en Chile. Los otros dos, Pedro Castillo en Perú y Guillermo Lasso en Ecuador, han enfrentado graves crisis políticas que han puesto en riesgo su gobernabilidad y la estabilidad de sus naciones. ¿Qué factores explican esta situación? ¿Qué desafíos y oportunidades se presentan para estos líderes y sus pueblos? ¿Qué propuestas y soluciones se pueden plantear para superar la polarización y el conflicto?

 

Pedro Castillo: un profesor destituido

 

Pedro Castillo fue un profesor y dirigente sindical que se convirtió en presidente de Perú el 28 de julio de 2021, tras ganar las elecciones por un estrecho margen frente a la derechista Keiko Fujimori. Su gobierno fue el primero de izquierda en más de una generación en el país andino. Sin embargo, su gestión duró apenas 18 meses, pues fue destituido por el Congreso el 7 de diciembre de 2022, luego de intentar disolverlo por decreto.

Castillo llegó al poder con el apoyo de los sectores populares y rurales, que vieron en él una esperanza de cambio frente a la corrupción y la desigualdad que aquejan a Perú. Su propuesta política se basaba en una nueva Constitución, una reforma educativa, una mayor participación del Estado en la economía y una defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, también enfrentó una fuerte oposición de los sectores conservadores y liberales, que lo acusaron de tener vínculos con el terrorismo, el comunismo y el chavismo.

Su gobierno estuvo marcado por la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de covid-19, así como por las constantes tensiones con el Congreso, dominado por la oposición. Castillo tuvo que cambiar varias veces de primer ministro y de gabinete, y no logró consolidar una mayoría parlamentaria que respaldara sus iniciativas legislativas. Además, fue investigado por la justicia por los delitos de rebelión y conspiración, al ser acusado de tener nexos con el grupo armado Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), considerado el brazo político de Sendero Luminoso.

El punto de quiebre se produjo el 7 de diciembre de 2022, cuando Castillo anunció en cadena nacional que disolvía el Congreso por obstruir su gestión y convocaba a nuevas elecciones generales para el 11 de abril de 2023. Esta medida fue calificada como un golpe de Estado por la mayoría de los partidos políticos, las organizaciones civiles, el Tribunal Constitucional y la comunidad internacional. El Congreso reaccionó declarando la vacancia presidencial por permanente incapacidad moral y nombrando a la vicepresidenta Dina Boluarte como nueva presidenta. Castillo fue detenido por la policía y enviado al penal de Barbadillo, donde espera su proceso judicial.

La situación de Pedro Castillo en Perú refleja la profunda crisis institucional y social que vive el país desde hace varios años, con una alta rotación presidencial, una extendida corrupción política y una creciente polarización ideológica. El futuro del país dependerá de la capacidad de diálogo y consenso entre las fuerzas políticas y sociales, así como del respeto a la legalidad y a la democracia.

 

Guillermo Lasso: un empresario disolvente

 

Guillermo Lasso es un empresario y político que asumió la presidencia de Ecuador el 24 de mayo de 2021, tras ganar las elecciones por un estrecho margen frente al correísta Andrés Arauz. Su gobierno fue el primero de derecha en más de una década en el país sudamericano. Sin embargo, su gestión se ha visto afectada por la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de covid-19, así como por la falta de apoyo en la Asamblea Nacional, donde no cuenta con una mayoría propia.

Lasso ha enfrentado desde el inicio de su mandato una fuerte oposición por parte del bloque legislativo liderado por el expresidente Rafael Correa (2007-2017), quien lo acusa de corrupción y de aplicar políticas neoliberales que perjudican al pueblo ecuatoriano. El conflicto se agudizó cuando la Asamblea Nacional inició un juicio político contra Lasso por acusaciones de malversación de fondos públicos, relacionadas con un contrato con una compañía de transporte petrolero que supuestamente beneficiaba a sus intereses privados.

La Corte Constitucional admitió el juicio político contra Lasso el 30 de marzo de 2023, pero solo por el delito de peculado, y no por los otros dos delitos que le imputaba la oposición: concusión y delitos contra la administración pública. Lasso rechazó las acusaciones y dijo que se trataba de una maniobra política para desbancarlo. Sin embargo, el 17 de mayo de 2023, Lasso sorprendió al país al anunciar en cadena nacional que disolvía la Asamblea Nacional y convocaba a nuevas elecciones generales para el 11 de julio de 2023.

Lasso argumentó que tomaba esta decisión amparado en un mecanismo constitucional conocido como “muerte cruzada”, que le permite al presidente disolver el parlamento en caso de grave crisis política o conmoción interna. Lasso afirmó que la Asamblea Nacional estaba obstaculizando su capacidad para gobernar y que era necesario devolverle al pueblo ecuatoriano el poder de decidir su futuro en las urnas.

Esta medida fue calificada como un golpe de Estado por la mayoría de los partidos políticos, las organizaciones civiles, el Tribunal Constitucional y la comunidad internacional.

La situación de Guillermo Lasso en Ecuador refleja la difícil coyuntura económica y social que vive el país desde hace varios años, con una alta dependencia del petróleo, una elevada pobreza y desempleo, y una fuerte polarización ideológica. El futuro del país dependerá de la capacidad de recuperación y crecimiento económico, así como del respeto a la legalidad y a la democracia.

 

Gabriel Boric: un abogado resistente

 

Gabriel Boric es un abogado y político que asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2022, tras ganar las elecciones por un amplio margen frente al ultraderechista José Antonio Kast. Su gobierno fue el primero de izquierda en más de tres décadas en el país austral. Sin embargo, su gestión se ha visto afectada por el rechazo a la nueva Constitución redactada por la Convención Constitucional, que fue apoyada por Boric y por el 78% de los chilenos que votaron por el cambio constitucional en el plebiscito de 2020.

Boric llegó al poder con el apoyo de los sectores populares y progresistas, que vieron en él una esperanza de cambio frente a la desigualdad y la crisis social que estalló en Chile en 2019. Su propuesta política se basaba en una nueva Constitución que garantizara derechos sociales, una reforma tributaria progresiva, una mayor participación ciudadana y una defensa del medio ambiente. Sin embargo, también enfrentó una fuerte oposición de los sectores conservadores y neoliberales, que lo acusaron de tener vínculos con el extremismo, el populismo y el socialismo.

Su gobierno ha estado marcado por la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de covid-19, así como por las constantes tensiones con la Convención Constitucional, donde no contaba con una mayoría propia. Boric tuvo que negociar con distintas fuerzas políticas y sociales para lograr un consenso sobre el texto de la nueva carta fundamental, que debía ser sometido a un plebiscito “de salida” el 5 de septiembre de 2022. Sin embargo, el texto de la nueva Constitución que respaldó Boric fue rechazado estrepitosamente por el 62% de los electores, según los resultados parciales.

El rechazo al texto de la nueva Constitución en Chile supone un duro revés para el presidente del país, Gabriel Boric. Pero también es visto como una repentina prueba de liderazgo para el jefe de Estado más joven de América Latina. Boric anunció que buscará acordar “un nuevo proceso constitucional” con el Congreso, fuerzas políticas y sociedad civil. “Recojo con mucha humildad este mensaje y lo hago propio”, dijo en referencia al resultado del plebiscito. “Hay que escuchar la voz del pueblo”.

La situación política para Boric tras el rechazo a la nueva Constitución es compleja y desafiante. Por un lado, debe enfrentar la decepción y frustración de sus propios seguidores, que esperaban una transformación profunda del modelo chileno. Por otro lado, debe lidiar con la presión y hostilidad de sus adversarios, que buscarán aprovechar su debilidad para erosionar su legitimidad y gobernabilidad. Boric tiene dos opciones principales: intentar iniciar un nuevo proceso constituyente con nuevas reglas y actores, o renunciar a su proyecto original y gobernar con la actual Constitución heredada del régimen militar de Augusto Pinochet. Cualquiera sea su decisión, deberá buscar consensos amplios y transversales que le permitan recuperar la confianza y el apoyo de la ciudadanía. El futuro de Chile dependerá de la capacidad de diálogo y entendimiento entre las fuerzas políticas y sociales, así como del respeto a la legalidad y a la democracia. En todos los países, tienen que comprender que solamente juntos logramos generar propuestas y soluciones.

JLG.