Lo que se manejó a nivel rumor, el pasado jueves 22 de junio se hizo oficial: el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador anunció desde su conferencia de prensa mañanera, la construcción de un hospital para el ISSSTE (exclusivo para trabajadores al servicio del Estado, no es un hospital general) en los terrenos en que se encuentra ubicado el Centro Internacional Acapulco, que por décadas fue detonante turístico en la zona de la bahía.
Los motivos que expuso el mandatario: 1.- Necesario hacer un hospital en Guerrero de ese nivel para el ISSSTE. 2.- El Centro de Convenciones tiene muchos años abandonado. 3.- Forma parte de la estrategia por la que se decidió enviar a Acapulco las oficinas de la Secretaría de Salud (al edificio inteligente, también ubicado en la costera Miguel Alemán)
El antecedente: El sector turístico privado y social de Acapulco permitió que desde administraciones estatales y federales pasadas se fuera abandonado el mantenimiento al Centro de Convenciones de Acapulco. Se convirtió en una carga al erario público, principalmente en lo concerniente a la nómina y reparaciones, por la falta de una administración audaz y con visión privada. El Gobierno Federal cedió en comodato el CIA al gobierno del Estado para su operación desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
A principios de 2011 se logra concesionar el CIA a Grupo Caabsa por parte del gobierno estatal turno, al cual inmediatamente se la revoca el nuevo gobierno estatal. Es el principio del fin del Centro Internacional Acapulco la cancelación de la concesión, la cual ocasionó un pago de más de 80 millones de pesos a CAABSA, quien opera el centro comercial Santa Fe en Ciudad de México.
Sobra decir que las instalaciones del CIA se encuentran muy deterioradas, por la falta de mantenimiento que las ha hecho más susceptibles de afectaciones por fenómenos naturales como son tormentas y temblores.
Y así en los últimos cuatro años, prácticamente ha estado sin funcionar ese inmueble que en años anteriores era el corazón del turismo en el puerto. Y desgraciadamente se permitió que dejara de funcionar. El sector turístico privado lo permitió también.
Ahora con el anuncio oficial, sólo quedaría: 1.-Que el sector turístico y sociedad se organicen para enviarle inmediato una carta al presidente López Obrador donde le expongan la necesidad de que sí se construya un hospital en Acapulco pero no en los terrenos del CIA. 2.- Que si como último recurso se dice que se hará el hospital para trabajadores al servicio del estado, que también se anuncie que se construiría un nuevo Centro de Convenciones, puesto que estaríamos hablando de que el Gobierno Federal ya no erogaría ningún recurso público en la adquisición de terrenos para dicho nosocomio, con lo cual tendría la posibilidad de una fuente de financiamiento en beneficio de la principal actividad económica de Guerrero y Acapulco: el turismo.
Esperemos que aún no esté dicha la última palabra.
