Por Alfredo Pérez Royin
Y continuamos con la publicación de fotos y anécdotas infantiles de lectores (as) de Presencia, tu revista y para abreviar, mejor te las presentamos:
ALMA LOBATO

JOSE LUIS AVILA

A los 10 años en mi pueblo iba de vacaciones a la casa de mis abuelos paternos y dormíamos en la habitación con mis tíos ya adolescentes, ellos en edad de ir a los bailes, cuando eso pasaba nos dejaban solos a los sobrinos y entonces les hacía la travesura de ponerles una cubeta llena de agua arriba de la puerta de dos hojas que daba acceso a la gran recámara, de forma que al llegar del baile en cuestión ya por la madrugada, al abrir la puerta de dos hojas para entrar, inevitablemente les caía la cubeta con agua estratégicamente colocada arriba de la puerta y empapaba al tío que abría primero jajajajajaa, obvio se enojaban, y querían tomar represalias pero mi abuelito que despertaba con el estruendo de la caída de la cubeta, siempre lo impedía al defendernos. Eso ocurría en las vacaciones veraniegas y decembrinas
MANUEL AÑORVE

Cuando éramos chamacos en Ometepec, cuando iba de vacaciones a ver a mi abuelita, hay un tipo de bailable que sale con la tortuga, que es el mes de septiembre, y hay un cuate que le dicen El Terrón, y el Terrón te pegaba con un látigo, pues siempre está mezcaleado, al Terrón lo molestas, le gritas y él va y te trata de darte latigazos. Ya cuando estaba terminando el bailable le cortamos parte del látigo, y cuando nos quería pegar, le reventábamos el látigo y quedaba desarmado, luego le aflojábamos la camisa, le desamarrábamos el cinturón, y obviamente no podía actuar como quisiera, y nosotros le estábamos haciendo una maldad permanente, yo tendría como 8 o 9 años y lo disfrutábamos muchísimo, y el Terrón es un personaje que si te descuidas te daba un latigazo y te pega sabroso. Le hacíamos bullyng al Terrón en Ometepec.
También me acuerdo de unos cuates muy simpáticos que les gustaba el trago y les poníamos cuetes para despertarlos, a mí siempre me ha gustado la broma, me gusta ser bromista de buena fé.
DANIEL ZAPATA

Bueno una travesura que me acuerdo muy bien de chiquito, todo por que mis papás no me dejaban entrar al mundo del baile, por lo que dije: voy a ser luchador, me brinqué de la cama al sitio de la computadora… y crean que me abrí la parte de la barbilla fue algo extremo, fue que mis papás mejor dijeron: no sí dedícate al baile por que en la lucha no vas a lograr nada
OPRANC SALAS

Cuando era niña, es que yo aprendi a hablar muy chiquitita, pues una vez mi mamá andaba en brazos conmigo y se cayó, y obviamente que quería comunicar esta experiencia, pero como no sabía hablar bien llegaba y les decía: oye se cayó tu mamá, y toda la gente obviamente se paniqueaba, hasta que llegué con mi papá y le conté ¿oye, qué crees? y me dijo ¿qué paso?, que se cayó tu mamá… y se me queda viendo, y me dijo: ¿mi mamá?, la tuya. Entonces siempre que me acordaba de eso era que con mi papá decía es que era tan chismosa que era capaz de inventar cosas con tal de decir algo, y me encanta pensar que me he quedado con esa esencia de querer decir las cosas, aunque no sepa cómo, pero las quiero decir
FRED CRUZ

Pues la Travesura que yo tengo de infancia es que venía masticando un chicle, y una niña que estaba enfrente de mi butaca me caía muy gorda, entonces agarré el chicle y se lo pegué disimuladamente y ahí quedó hasta que se dio cuenta llegando a su casa, y pues bueno le tuvieron creo que cortar el pedazo de cabello, y esa es la travesura que hice
ELVIRA SALGADO PITA

Recuerdo que cuando era niña agarré el rastrillo de mi papá, y pues yo veía que él se rasuraba, y yo me rasuré las cejas, las dos enteritas
Otra también, cuando mis papás nos llevaban a Tixtla, Guerrero por que nos encanta ir a visitar a mis tíos, entonces yo nunca me quería regresar, veníamos en la camioneta que traía campera atrás, cuando se quedaban todos dormidos, de coraje yo empezaba a tirar la ropa por la ventanita y mi papá me regañaba cuando llegábamos a Acapulco, pero le decía es que no me quería venir y era un berrinche
