Nos Comparten Foto, Anécdota y Travesuras Lectores (as) de Presencia

Nos dio mucho gusto que han continuado llegando a la redacción de Presencia fotos, anécdotas y travesuras que lectores (as) de Presencia nos han compartido con motivo de celebrar el Día del Niño.

Estamos más que agradecidos por la generosidad de quienes nos han abierto el baúl de sus recuerdos de niñez, ¡¡ muchas gracias !! Y aquí les dejamos lo que nos enviaron:

 

Soco Castrejón

Mis papás tenían una tienda, cuando yo era pequeña y estaba jugando, llené una bolsita con agua y se rompió la bolsita y mojé a una clienta. La clienta se enojó y yo me asusté mucho.

Vari Pinto

Fui reina de la primavera en el Kínder y fueron por mí a la casa con la música de viento para ir al colegio. Entonces yo tenía que ir caminando adelante, con mi séquito atrás y yo iba baila y baila hasta llegar a la escuela.

Felix Salgado Macedonio

(Foto Felix Salgado y su hermana María del Socorro)

Yo tenía 7 años de edad , mi madre Aurora Macedonio me llevó de paseo de Altamirano a Iguala . Llegamos a la casa de mi tío Erasmo, mi hermana Naborina tenía que salir con el novio Jesús Carbajal. Mi madre le dijo, ” vas pero te llevas a Félix “.

Mi madre me envió de cuidandero de mi hermana . Todo iba bien, me compraron mi nieve ? de la esquina del Zócalo, y me dijo mi hermana: ” aquí me esperas Félix, sentadito en la banca . No te muevas . Yo aquí llego”. Pero pasaron las horas y ya se hacía noche. Empecé a llorar . Una señora vestida de negro se acercó a mi y me dijo:” ¿tú eres el hijo de Aurora ? Y le respondí que sí. La reconocí, porque había estado ahí en la casa de mi tío Erasmo. Y me fui con ella a la casa de mi tío , llorando todo el camino . Después, los asustados fueron ellos, porque no me encontraban.

Nos encontramos en la casa ?. Después mi hermana se casó con Jesús y yo creo que del remordimiento, Jesús me amó como a un hijo y yo a él como a un padre. Todo me dio , estudios , negocios, me casó, etcétera.

Mary Argueta

De niña me encantaba ayudarle a un tío que tenía una tienda de abarrotes, yo le decía que le iba acomodar los chocolates y los dulces para que se vieran más bonitos, pero en realidad era para comerme los dulces

Lupita Patiño

Vivíamos cerca del mar y me gustaba mucho ir a caminar y nadar en la playa. Creo que nunca perdí ese gusto. Hasta la fecha me encanta caminar y nadar en la playa… Y antes se podía recoger conchitas en la arena…

 

Jesús Hernández Muñúzuri

Jesús Hernández Muñúzuri con su papá Jesús Hernández García.

Su hijo Jesús Ramiro Hernández Tijerina

Su hija Sonia Janet Hernández Tijerina

Cuando nos invitaban a los cumpleaños, siempre en 1era fila a la hora de romper la piñata, para recoger el

mayor número de dulces yo lleva siempre una bolsa, que después le enseñé a mi hermano menor Martín que también lo hiciera, al final los organizaba y les repartíamos a mis hermanas los dulces que reuníamos y todos felices.

Gladys López

Unas de mis anécdotas favoritas de mi infancia, es que me gustaba mucho jugar a cantar y modelar con mis amigas; en la adolescencia cumplí uno de mi sueños ser modelo de pasarelas en mi bello puerto (Acapulco), lo cual dejé de hacer por seguir con mis estudios, logrando terminar mi licenciatura en Derecho, y una Maestría en Derecho Procesal Penal.

Cecilia Elízabeth Mosso Lomelí.

Desde los 6 años hasta  los 10 me gustaba salir a jugar con mis amigos de la calle Quebrada.

Recuerdo que en la Navidad y Año Nuevo mis amigos y yo nos levantábamos más temprano de lo común, y salíamos a jugar mientras los adultos dormían después de desvelarse.

Mi hermana Lety me regaló una moto de plástico y la usaba con mis amigos.  La moto era amarilla con su volante negro y llantas negras. Era bajita y alargada y su capacidad máxima era para 3 niños, pero nos subíamos como 5, incluso uno arriba del volante.

Nos subíamos hasta por el edificio de la CANACO, porque la banqueta está empinada y desde ahí nos lanzábamos con la moto hasta llegar a la Foto Mosso.

Algunos vecinos de la cuadra se asomaban enojados para regañarnos, porque los despertaba el ruido de la moto de juguete. (La moto tenía debajo una cadena que hacía mucho ruido y las llantas eran gruesas de plástico duro).

A todos nos daba risa desde que nos lanzábamos con la moto hasta llegar a lo plano.  Y más risa al ver la cara de los vecinos desvelados.  También si usábamos la moto por la tarde entre semana o los sábados, los empleados de un edificio a veces nos acusaban con nuestros papás por el ruido de la moto y teníamos que dejar de jugar.

Me divertí mucho en mi niñez y hay anécdotas de mi vida que al recordarlas siento que estuviera viviendo ese momento.IA