En cada momento de crisis, siempre las opiniones se dividen: Hay quienes buscan animarse a través de una posición optimista. Hay quienes todo lo ven mal y se refugian en ello constantemente. Y hay una tercera opción, poco transitada: Comprender que se se vive una situación inédita, de emergencia, en la que por supuesto hay graves omisiones oficiales y sin anidar resentimientos, generar acciones que…
1.- Exigir a las autoridades que cumplan con su obligación, presenten un plan de acciones urgentes a corto, mediano y largo plazo. Que brinden seguridad, salud, educación y condiciones para el desarrollo económico. Los paliativos como la entrega directa de dinero, no van a solucionar un problema de la magnitud del daño que generó el huracán en Acapulco.
2.- Contribuir en lo personal, de acuerdo a sus posibilidades, en la recuperación paulatina del puerto. Integrarse a una mayor participación ciudadana, primero de cuidado y atención a su zona que habita, y posteriormente en lo que debe ser la reconstrucción. Para llegar al punto de que en el próximo proceso electoral su voto debe ser muy, muy razonado.
Aún hay tiempo para que varias instancias oficiales rectifiquen, que se vea realmente la decisión de reconstruir Acapulco, pero no para estar como estábamos antes del Otis, sino para tener la posibilidad de mejores condiciones de vida.
Sino se actúa en consecuencia, estamos destinados a mayores catástrofes naturales, sociales , económica y políticas.
Pero bueno, sabemos que esta será una Navidad diferente, sin duda. Así que adaptémonos, reunámonos con nuestros seres queridos, sin echar las campanas al vuelo, vayámonos preparado para un intenso 2024 de recuperación.
¡¡ Bienvenido Diciembre !!
