
Por Mary Carmen Hollenstein
Con rituales prehispánicos y la danza de los tlacololeros, se conmemoró el quinto aniversario luctuoso del escultor internacional Húngaro-Mexicano Pal Kepenyes. Me encontraba ahí, rodeada de amigos, admiradores y su viuda del maestro, la hermosa Lumi. Puedo decir que fue un momento emotivo, lleno de arte y tradición que se vivió en la casa Museo que lleva su nombre, y es que Pal decidió vivir en Acapulco, para generar desde estas tierras todo su talento para el mundo.
Se leyeron fragmentos de la biografía de Pal, escrita por él mismo, y sus palabras, llenas de sabiduría y reflexión, nos transportaron a su infancia, su juventud y su madurez como artista. Fue como si Pal estuviera con nosotros, compartiendo su visión del mundo y su pasión por el arte.
Su viuda de Pal, Lumi Dehesa Kepenyes, agradeció la asistencia con una sonrisa cálida y un delicioso pan artesanal en mano, acompañado de chocolate, café y jugos de frutas frescas. Fue un gesto que reflejó la calidez y la generosidad que caracterizaban a Pal, quien falleciera un 28 de febrero de 2021 a los 94 años.
Pál Kepenyes, un hombre que supo fusionar la tradición y la modernidad, dejando un legado artístico que trasciende fronteras y generaciones. Su obra, marcada por figuras estilizadas y formas orgánicas, sigue inspirando a artistas y amantes del arte en todo el mundo.
