LOS NUMEROS OCULTOS

El 2022 será decisivo, después de dos años consecutivos con la pandemia dominando el escenario es obvio que éste tendrá por fuerza que ser el que deje sentadas las bases de convivencia y desarrollo de naciones, estados y municipios. Y puede ser en sentido positivo o negativo, todo dependerá de cuánto hemos aprendido de lo último que hemos vivido.

En marzo se cumplirán 24 meses de que el Covid arribó a nuestra cotidianidad en México, que hemos estado cohabitando con un virus al cual no sólo no se le reconoció como grave al principio, sino que aún ahora, con la cuarta ola encima, hay un sector importante que se empecina en minimizar las afectaciones que hemos tenido.

Y es que en nombre de creer que vamos a recuperar la normalidad anterior, nos hemos aferrado en no entender que todo ya cambió… ni las ausencias permanentes de seres queridos, amigos, o conocidos nos hacen recapacitar.

Hay una lucha entre pelear por la zonita de confort que cada día se reduce más o generar ya de una vez una alternativa real, que sí nos hará perder parte de lo que tengamos, pero que será el reinicio a una nueva forma de entender la realidad… y no sólo simulando, como hasta ahora se ha hecho.

Se debe mostrar la realidad, porque aunque todos lo comentan como es el caso creciente de contagios y decesos, oficialmente se hace lo necesario para “controlar” la pandemia, diciendo incluso que va en disminución cuando la realidad es que han dejado de hacer pruebas de Covid, por lo cual, a falta de información, obviamente se frena el flujo de información y ficticiamente baja.

Los números ocultos son los que duelen, los que han generado una desinformación que de lo científico lo han llevado a propósito al terreno político. Es urgente separarlos, antes de que sea más tarde.

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